Roma (Italia). El 8 de diciembre de 2022, en la Solemnidad de la Inmaculada, en el jardín de la Casa generalicia del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora de Roma ha sido acogida e inaugurada una “presencia” deseada y esperada: una estatua de Santa Maria Domenica Mazzarello.

Con ocasión del 150º aniversario de la fundación del Instituto, el pasado agosto se inauguraba una área “carismática” en el jardín, relacionada con la exposición que se puede visitar dentro del edificio.  La iniciativa nació del compartir de las hermanas del Consejo y de la Casa Generalicia, para aceptar la invitación a la conversión ecológica propuesta por el XXIV Capítulo General con la deliberación, potenciando un área verde con paneles que invitan a la reflexión y la oración.

En la Circular 1020 anunciaban: “en recuerdo perenne de este año, la Casa generalicia tendrá un toque nuevo y especial de hospitalidad ‘mornesina’: una estatua de Madre Mazzarello colocada en el jardín, que la sitúa sentada, a punto de dialogar con sencillez y familiaridad con quienes estén a su lado”. Ha llegado finalmente, después de un trabajo de paciente investigación y de colaboración con expertos.

Al ver por primera vez la estatua – realizada por Marco Conti de la Compañía SIAS (Sociedad Italiana de Arte Sacro) de Frattocchie, Roma – la Madre General del Instituto FMA, Sor Chiara Cazzuola, se expresó así:

“Se trata de un don para todas las FMA y todas las personas que pasarán por la Casa generalicia, un regalo especial en este año tan importante para cada una de nosotras y para todo el Instituto, pero también para todos los que reconocen en ella a una madre, un modelo de mujer y de educadora.

A Madre Mazzarello se la representa en su actitud típica de escuchar atentamente al interlocutor que se sentará a su lado. En la mano izquierda tiene el crucifijo, para recordar que es Jesús el centro de la vida de cada FMA y de cada cristiano; su misterio pascual funda nuestra esperanza y sostiene nuestra fe, entre las dificultades de la vida y de la historia, entre las fatigas de la educación y de la evangelización”.

Es significativo que la inauguración de la estatua se tenga precisamente el 8 de diciembre, fecha en que se recuerda el nacimiento del oratorio y de las obras salesianas desde una Ave María, rezada durante el encuentro de Don Bosco con Bartolomeo Garelli.

Después del tradicional “círculo mariano”, con una pequeña representación del hecho salesiano del 8 de diciembre de 1841, la Comunidad Maria Ausiliatrice de Casa Generalicia (RCG), con la Comunidad Sacro Cuore de la Inspectoría San Giovanni Bosco (IRO), la Madre y las Consejeras, han salido en procesión para “ir a conocer” a Madre Mazzarello.

Quitado el paño que cubría la estatua, Madre Chiara se ha dirigido a ella con estas palabras:

Querida Madre Mazzarello,

tú estás siempre con nosotras, nos sostienes en el camino, nos invitas a  encender de nuevo el fuego del amor por el Señor y por las jóvenes y los jóvenes. Nos custodias con aquella ternura que te hacía escribir al final de cada carta a las Hijas lejanas: “la Madre que tanto te ama” (C 47), y así te sentimos la Madre que tanto y siempre nos ama.

Pero necesitamos signos  para expresar nuestros sentimientos, signos que nos recuerden a nosotras y a los demás que algo especial ha sucedido este año. Hemos celebrado el 150º aniversario de la Fundación del Instituto en un período particular en que la pandemia ha reducido a la mitad y casi aniquilado nuestros proyectos para celebrar una fecha tan significativa. Hemos buscado ir más allá, leer la historia en la que estamos, a menudo tan confusa y caótica, y prepararnos interiormente, profundizando nuestras raíces para agradecer los dones recibidos y sobre todo para mirar al futuro. Por eso hemos pensado poner un signo que recuerde que los 150 años no son sólo un hito, sino más bien un trampolín. ¿Y qué signo es más hermoso que tu presencia?

Queridísima Madre Mazzarello, hoy queremos decirte ¡bienvenida al jardín de tu casa, porque tú eres y serás la Madre que tanto nos ama!

Te hemos pensado así, sentada y en actitud de escucha, maternal y siempre disponible para tus hijas cercanas y lejanas, como en Mornese, como en Nizza.

Hemos dejado un puesto vacío junto a ti, y así quien quiera, FMA, jóvenes, laicos, podrá sentarse a tu lado y contarte lo que guarda en su corazón, pero también escucharte. Escuchar tu voz siempre serena y decidida que nos invita a ir adelante con corazón grande y generoso.

¡Bienvenida!

La Madre luego se sentó en el banco junto a la estatua de Madre Mazzarello, para confiarle sus intenciones. De este “encuentro” de ambas, del encuentro de cada FMA con Madre Mazzarello, nace al final de este año jubilar el mañana del Instituto, el futuro de la misión educativa y evangelizadora al servicio de la juventud de los distintos continentes.