Turín (Italia). La tarde del 17 de enero, en la 3ª jornada de las Jornadas de Espiritualidad de la Familia Salesiana, algunos miembros del Consejo Mundial de la Asociación de los Salesianos Cooperadores se alternaron en el escenario para presentar la realidad de este Grupo de la Familia Salesiana, reconocido por el Papa Pío IX el 9 de mayo de 1876 (entonces como “Pía Unión de Cooperadores Salesianos”).
En su breve saludo dirigido a la asamblea, Carlo Pellegrino, Secretario Mundial de la Asociación, recordando el Aguinaldo 2026 del Rector Mayor que les dedica un capítulo entero, introdujo un «viaje» al descubrimiento de cómo los SSCC y la Familia Salesiana pueden ser “vino nuevo” para el mundo.
La palabra pasó a Italo Canaletti, Consejero Mundial para la Región Italia – Medio Oriente – Malta, quien presentó “La historia y las raíces de la Asociación” a través de una síntesis de los principales acontecimientos que se han sucedido a partir de la idea original de Don Bosco, manifestada a los Cooperadores en una conferencia en Turín con estas palabras: “Yo he tenido necesidad de todos… Aquel pequeño patio se convirtió en esta iglesia en 1852, y aquella casa se convirtió en el hospicio de los pobres muchachos. Todo esto es obra vuestra, o beneméritos cooperadores, o beneméritas cooperadoras” (Turín, 16 de mayo de 1878, MB XVI, 625).
En su recorrido histórico, Italo subrayó: “Han transcurrido 150 años desde aquel 9 de mayo de 1876, y poco a poco ellos se han convertido en Salesianos en el exterior de las obras, en el mundo secular, según sus propias condiciones de vida; somos y representamos una ‘Iglesia en salida’. La Asociación ha cambiado porque diversas han sido las épocas que ha atravesado”.
Continuando, hizo referencia a la reflexión del Concilio Vaticano II respecto a la misión de los laicos en la Iglesia y presentó la aprobación del Reglamento de Vida Apostólica (1986), para luego llegar a la aprobación definitiva del actual Proyecto de Vida Apostólica (2013).
Puso de relieve, por tanto, dos importantes cambios ocurridos en el tiempo. El primero:
“No más Cooperadores Salesianos, sino Salesianos Cooperadores. No es una simple modificación, un cambio de nombre, sino una evolución de identidad, tanto vocacional como carismática”.
El segundo: el Proyecto de Vida, “nuestra Cédula de Identidad espiritual, nuestro libro de vida, que indica el camino para ser ‘salesianos en el mundo’”.
Italo insistió en precisar que, además del crecimiento numérico y de presencia en el mundo de la Asociación, “durante 150 años ha crecido la conciencia de nuestra vocación de laicos responsables en la Iglesia, capaces de desarrollar una acción pastoral específica y significativa”.
Especificó además la triple identidad de los miembros:
- Carismática: el SC tiene una vocación específica en la Iglesia –comprometerse como SC es responder a la vocación apostólica salesiana (art.2)– en la Familia Salesiana (es uno de los 32 Grupos).
- Canónica: ser testigos en la Iglesia local y universal. Está aprobada por la Sede Apostólica como una Asociación pública de fieles y participa del patrimonio espiritual de la Sociedad de San Francisco de Sales, manifestando una devoción filial al Sumo Pontífice.
- Civil: en cuanto los SSCC se insertan, según sus propias capacidades y posibilidades, en las estructuras culturales, sindicales, sociopolíticas, para alcanzar el desarrollo del bien común.
Antes de concluir, presentó la distribución geográfica –“Somos poco más de 30.000, presentes en 102 naciones, divididos en 11 Regiones”– el número de Provincias y Centros locales de cada Región, así como los órganos de animación y gobierno de la Asociación, es decir, la Secretaría Ejecutiva Mundial y el Consejo Mundial.
Borja Pérez, Consejero para la Región Ibérica – España y Portugal, presentó por su parte el segundo momento titulado: “El sueño vive hoy”, compartiendo el recorrido del trienio de preparación a la celebración del 150° de fundación (2023-2026). “Un camino que no es un simple aniversario: es también una oportunidad para redescubrir quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos ir… además del deseo de realizar una profunda conversión”, precisó. Presentó el logo, el tema y tres verbos, uno para cada año: Recordar: volver a las raíces y al sueño de Don Bosco; Renovar: actualizar la vocación en la vida cotidiana; Relanzar: proyectar la misión hacia el futuro.
El Coordinador Mundial de la ASSCC, Antonio Boccia, finalmente acompañó a la asamblea “hacia el futuro” y presentó el tema y la síntesis de los objetivos del VI Congreso Mundial que se celebrará en mayo de 2026: “Ser fermento para ser fecundos».
Antonio subrayó la invitación del Aguinaldo 2026 “Haced lo que Él os diga” poniéndolo en relación con la misión y la vocación de los miembros de la Asociación, es decir, la de “ser esos servidores llamados a llenar las tinajas de la historia con el agua de la cotidianeidad, confiados en que el Señor la transformará en vino nuevo de la esperanza y de la salvación de los jóvenes”.
Reiteró por tanto la especificidad y la fuerza de los SSCC, es decir, la laicidad: “no una condición disminuida respecto a la vida consagrada o sacerdotal, sino una vocación de pleno derecho con su propia dignidad y su misión insustituible. Nuestra clausura es el mundo, nuestro ‘convento’ es la familia, la oficina, la fábrica, la escuela. Es allí donde estamos llamados a vivir nuestra consagración bautismal, a encarnar el Sistema Preventivo, a ser Don Bosco hoy. Nuestra vocación no nos pide salir del mundo, sino santificarlo desde dentro, como la levadura en la masa”.
Las tres ponencias principales fueron completadas con algunos testimonios ofrecidos por Noemi Bertola, Enzo del Giudice, Antonio Lloret y don Alfonso José Filiberto, Salesianos Cooperadores que compartieron su experiencia y los orígenes de su propia vocación a través de una entrevista realizada por Raúl Fernández, Administrador Mundial de la Asociación.
Este momento, animado con vivacidad por los Salesianos Cooperadores, concluyó con el himno del VI Congreso Mundial en primicia para los participantes de las JSFS.


















