Roma (Italia). En el 6º video de julio, propuesto cada día 25 de cada mes en recuerdo de su nacimiento al cielo, en el marco del itinerario hacia la Canonización de Sor María Troncatti (1883-1969), elaborado por la Comisión Histórico-Espiritual-Litúrgica para conocer mejor la figura de la Beata, su mensaje y su actualidad, Sor Elena Trinitana, Hija de María Auxiliadora de la Inspectoría Sagrado Corazón (ECU), miembro del Tribunal Canónico que siguió el proceso de Canonización, destaca su fama de santidad.
En la entrevista, Sor Elena habla de signos de santidad ya presentes en María Troncatti en las diferentes etapas de su vida y de su formación religiosa, hechos aún más evidentes por su obra misionera y, más aún, por su cercanía a la gente: «Son muchos los aspectos que atestiguan esta fama de santidad. Y cuando Sor Troncatti murió, el 25 de agosto, la gente exclamó inmediatamente: ‘¡Ha muerto nuestra madrecita, ha muerto una santa!’. Esta certeza popular es, en mi opinión, solo una pequeña pincelada de la gran fama de santidad de Sor María Troncatti».
El compromiso específico de Sor Elena, en el ámbito del proceso, fue coordinar la Comisión de la causa de Canonización y dedicarse con otras personas a examinar el milagro necesario para este proceso: la curación milagrosa del Shuar Juwá Bosco, ocurrida por intercesión de Sor Troncatti. Sor Elena destaca el papel fundamental de la oración y la constante confianza en la Beata, por parte de la familia y de quienes estaban involucrados en el proceso, para lograr la curación completa del enfermo, que inicialmente presentaba afasia y no podía caminar debido a la parálisis del lado izquierdo del cuerpo, y para llevar a buen término la recopilación de los datos necesarios para la investigación.
Significativo es el mensaje que la entrevistada, basándose en los testimonios recibidos de la gente, deja a los jóvenes de hoy:
«Sor María Troncatti, desde niña, descubrió su ideal misionero leyendo un Boletín Salesiano. Hoy ustedes, jóvenes, están inmersos en las redes sociales, donde encuentran maravillosos testimonios misioneros. Los animo, pues, a acceder a ellas para leer estas historias y a interesarse por ideales similares, porque realmente vale la pena. Además, les diría que Dios tiene un proyecto de vida único e irrepetible para cada uno de nosotros, y es nuestra tarea descubrirlo y realizarlo, tal como lo hizo Sor Troncatti en su vida».


















