Roma (Italia). Del 3 al 23 de junio de 2025, 34 Hijas de María Auxiliadora de cuatro continentes, representando a 13 Inspectorías del Instituto, llegaron a Roma a la Casa Sagrado Corazón de la Inspectoría San Juan Bosco (IRO) para vivir la experiencia del Proyecto Mornese en inglés. Este proyecto, organizado por el Ámbito para la Formación del Instituto, tuvo como objetivo «reavivar la belleza de nuestra vocación en las fuentes del carisma salesiano, para ser con María una presencia que genera vida hoy».
El grupo comenzó su recorrido itinerante guiado por la Coordinadora, sor Jeanette Palasota, colaboradora del Ámbito, y por las animadoras, sor Paz Bandalan de la Inspectoría Santa María D. Mazzarello (FIL), sor Teresa Jojo de la Inspectoría Mater Ecclesiae (ING) y sor Edna Mary Macdonald de la Inspectoría María Auxiliadora (SPR), junto con el capellán, el Padre Paul Raj Irudayaamalraj, Salesiano de Don Bosco de la Inspectoría Santo Tomás Apóstol (INM).
Sor Nilza Fátima de Moraes, Consejera General para la Formación, en el saludo de apertura, subrayó la importancia de profundizar en la identidad carismática de los Fundadores, invitando a todas a reencender en sí los valores fundamentales de la fe nutridos desde los primeros años del Instituto. Para las Buenas Noches, las participantes recibieron con alegría a la Madre General, Sor Chiara Cazzuola, quien animó a todas, especialmente en este tiempo de renovación vocacional, a releer y reflexionar sobre las Cartas de Madre Mazzarello, asimilando la profundidad de su espiritualidad.
1ª Etapa en Roma: En el corazón de la Iglesia y del Instituto – para profundizar el propio sentido de pertenencia eclesial y carismático.
La primera etapa, del 3 al 6 de junio, tuvo lugar en Roma, donde las participantes tuvieron el privilegio de asistir a la Audiencia General del Papa León XIV, cuyas palabras resuenan aún fuertes en los corazones, en particular en este Año Jubilar de la Esperanza, promulgado por su predecesor, el Papa Francisco: «Dios nunca se rinde con nosotros. Siempre está dispuesto a aceptarnos. Da significado y esperanza a nuestra vida». Las peregrinaciones a las Catacumbas de San Calixto y a la Basílica del Sagrado Corazón, construida por Don Bosco, fortalecieron la fe. La visita a la Basílica de Santa María la Mayor reavivó la dimensión mariana, honrando a María bajo el título de Nuestra Señora de las Nieves, con el evento eclesial ocurrido el 5 de agosto de 358 y el carismático de las FMA, el 5 de agosto de 1872.
La visita guiada a la Casa Generalicia permitió a todas experimentar la profundidad y la amplitud de los diversos Ámbitos visitados –Formación, Pastoral Juvenil, Comunicación, Secretaría– que juntos ofrecen a cada FMA en todo el mundo un camino formativo unificado de santidad con y para los jóvenes. La experiencia permitió apreciar y ver en concreto todo lo que se ofrece en las respectivas Inspectorías.
2ª Etapa en Turín: Tras las huellas de Don Bosco – para aprender para siempre a ser una presencia creativa y valiente como Don Bosco, en la escuela de María.
Visitando del 7 al 10 de junio el Colle Don Bosco, Chieri y Turín, las participantes quedaron impresionadas por el hecho de que, a pesar de las adversidades vividas de niño, Don Bosco se convirtió en una gran persona abriéndose a la voluntad de Dios, que contemplaba en la Eucaristía y en la total confianza en María. Él utilizó todos los medios y ocasiones para conquistar a los jóvenes dándoles a Jesús: los sacramentos de la Eucaristía y de la Reconciliación, el catecismo, las Buenas Noches, las excursiones, el entretenimiento, la enseñanza de los valores cristianos y humanos y dándoles una Madre, María. En un momento significativo de reflexión y oración en la Basílica de María Auxiliadora, cada una confió a María la llave de su propia vida, el futuro de sus Inspectorías y la misión entre los jóvenes.
3ª Etapa en Mornese: Con Maín, por los senderos de la vida – Para renovar la alegría de la vocación salesiana y ser, como Madre Mazzarello, una presencia que genera vida y esperanza.
La tercera etapa, del 11 al 19 de junio, se vivió con la emoción de llegar a la «Casa del amor de Dios» en Mornese, donde Dios obraba en el silencio, una experiencia de gracia que trajo alegría y serenidad a los corazones de las participantes. Contemplar los orígenes de la Congregación FMA las ayudó a profundizar la relación con Dios y a apreciar más la experiencia comunitaria. Las cartas de María Mazzarello cobraron vida, porque a través de ellas pudieron palpar su sencillez, fe, valor, audacia, alegría, santidad, fervor y ardor por Dios, viendo el corazón de Jesús como un importante lugar de encuentro y consuelo para ella y las primeras hermanas.
Las FMA también pudieron encontrarse con Madre Mazzarello caminando por sus lugares de origen: en el camino que lleva a la Iglesia parroquial, en el amplio horizonte de la Valponasca entre los viñedos, a orillas del Roverno. La imaginaron sentada escribiendo algunas cartas y, sobre todo, sintieron la invitación a profundizar la oración y a multiplicar las acciones de generosidad para hacerse santas, a través de la contemplación y el amor por la Eucaristía; a ser generadoras de vida en la construcción de la comunión comunitaria con las Hermanas, entre los niños, los jóvenes y las comunidades educativas. A través de momentos de silencio, oración personal y compartir en grupo, pudieron escuchar la voz de Maín decir: «Ánimo, que Jesús sea toda vuestra fuerza».
4ª Etapa en Nizza Monferrato: El Sistema Preventivo en el Instituto FMA – Para profundizar el Sistema Preventivo encarnado en Nizza Monferrato.
La última etapa del itinerario histórico-espiritual, del 20 al 22 de junio, llevó al grupo a la Casa Madre de Nizza Monferrato (AT), una casa de amor, alegría y sacrificios, donde María Mazzarello se entregó por completo sin reservarse. Su deseo de bien para los demás la hizo trabajar arduamente por la expansión del Instituto. Aceptando de buen grado el sacrificio, fue desarraigada de Mornese para ser plantada en Nizza hasta dar la vida – una vida que daría frutos abundantes. En Nizza las ventanas de su corazón se abrieron a un mundo más vasto y continuó ampliando su visión, conducida por Dios y por María Auxiliadora. Aquí las Hermanas vivieron realmente el Sistema Preventivo, convirtiéndolo en un método y una espiritualidad de vida cotidiana.
En la habitación de Madre Mazzarello, las FMA pudieron detenerse junto a su cama y escuchar sus palabras – «He puesto toda mi confianza en el Señor y en la Virgen» … «Que el catecismo sea catecismo» – animadas por el deseo de una vida entregada sin límites como la suya, por un ardiente compromiso con Dios para vivir una vida santa y carismática a través del Sistema Preventivo, con la certeza de que grandes sacrificios producen un bien mayor, cuando se está enraizadas en Dios y se confía en su fidelidad. Nizza simboliza la grandeza a la que el Instituto está llamado y las primeras FMA dejaron a las generaciones futuras el deseo de hacer todo para la mayor gloria de Dios.
Los nombres de varias FMA y la forma en que practicaron el Sistema Preventivo resonaron entre los muros de la casa de Nizza: Caterina Daghero, Emilia Mosca, Elisa Roncallo, Enrichetta Sorbone y muchas otras, fortalecieron su vocación de mujeres consagradas y educadoras. Todas fueron invitadas a identificar dos estrategias del Sistema Preventivo escritas en el reverso de una estampita de María Auxiliadora, para ponerlas en práctica al regresar a sus Comunidades Educativas. El 20 de junio el grupo también participó en el Rosario en la colina de la Casa Madre, frente a la estatua restaurada de María Auxiliadora.
Regresando a Roma, las participantes expresaron su gratitud por lo vivido:
«Volvemos a Roma con un corazón eternamente agradecido, no solo por la riqueza de los contenidos y las experiencias, sino también por el testimonio de las FMA en cada comunidad visitada –Roma, Turín, Chieri, Mornese, Nizza– y la fraternidad experimentada en el diálogo intergeneracional y en el cuidado mutuo durante toda la experiencia del Proyecto Mornese. Nos comprometemos a seguir viviendo el espíritu de Mornese, haciendo de nuestras comunidades ‘Mornese en salida’, comunidades que generan vida en la sociedad actual. No podemos concluir esta peregrinación sin agradecer a Dios y a María Auxiliadora, a la Madre Chiara, a sor Nilza y a nuestras Inspectoras, por habernos permitido experimentar verdaderamente la belleza de nuestra vocación en las fuentes del Carisma salesiano, para ser con María una presencia que genera vida hoy. Rogamos al Señor que envíe abundantes bendiciones sobre todos aquellos que nos han guiado en las últimas tres semanas para hacer posible esta experiencia, en particular por la dedicación y la organización de sor Jeanette, de sor Paz Band, sor Teresa y sor Edna Mary”.


















