Roma (Italia). En diciembre de 2025, en coincidencia con su primer viaje apostólico, a Turquía y Líbano, el Papa León XIV confía a la Iglesia católica, a través de la Red Mundial de Oración del Papa una intención especial por la paz:

Oremos para que los cristianos que viven en contextos de guerra o conflicto, especialmente en Medio Oriente, sean semillas de paz, reconciliación y esperanza.

En la oración inédita que recita en el video, el Papa invoca la ayuda para los cristianos que viven en medio de guerras y violencia y para que se pueda ser instrumentos de paz también donde la armonía parece imposible:

Dios de la paz,
que por la sangre de Tu Hijo
has reconciliado al mundo contigo,
te pedimos hoy por los cristianos
que viven en medio de guerras y violencias.

Que, aún rodeados de dolor,
no dejen de sentir Tu presencia bondadosa
y la oración de sus hermanos y hermanas en la fe.

Pues sólo desde Ti, y ayudados por lazos fraternos,
podrán ser semillas de reconciliación,
constructores de esperanza en lo pequeño y en lo grande,
capaces de perdonar y seguir adelante,
de tender puentes donde hay división,
y de buscar justicia con misericordia.

Señor Jesús, que llamaste bienaventurados
a los que trabajan por la paz,
haz de nosotros tus instrumentos
también allí donde parece imposible la armonía.

Espíritu Santo,
fuente de esperanza en los tiempos más oscuros,
sostén la fe de los que sufren, fortalece su esperanza.
No nos dejes caer en la indiferencia
y haz de nosotros constructores de la unidad, como Jesús. Amén.

El comunicado que acompaña al vídeo cita el Informe 2025 sobre la libertad religiosa de Ayuda a la Iglesia Necesitada, el número de conflictos en la región de Oriente Medio y las condiciones socioeconómicas exponen a las minorías religiosas, en particular a los cristianos, a una condición de extrema vulnerabilidad. En Palestina, después de dos años de guerra, la población está extenuada y muchas iglesias se han convertido en refugios para las familias sin hogar. En Líbano, la grave crisis económica ha empujado a cientos de miles de personas a emigrar, vaciando parroquias y escuelas. En Siria e Irak, la reconstrucción avanza con dificultad entre la inestabilidad política, la inseguridad y la falta de perspectivas para los jóvenes. Sin embargo, en medio de estas dificultades, muchas pequeñas comunidades continúan custodiando la fe, sirviendo a los pobres y construyendo puentes de convivencia con sus vecinos de otras religiones.

Las imágenes que acompañan la oración leída por el Papa relatan precisamente esto, mostrando ejemplos de una fe inquebrantable incluso en medio de los escombros. Están las celebraciones en los pueblos iraquíes que han vuelto a la vida después de la guerra, la fuerza extraordinaria de la comunidad parroquial de Gaza incluso en los días de las bombas, el trabajo indispensable de Caritas en Líbano entre los pobres y los refugiados de los países vecinos, los oasis de espiritualidad ofrecidos por los monasterios sirios: todos signos de la presencia de ese Espíritu Santo que – como reza la oración leída por el Papa – es “fuente de esperanza en los momentos más oscuros”.

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