Roma (Italia). El 27 de enero de 2026 se celebra el Día Internacional de la Memoria de las Víctimas del Holocausto, en el aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz, en Polonia, ocurrida el mismo día de 1945. La conmemoración, que ya celebraban algunos países —en Alemania desde 1996 y en Italia desde 2001 como «Día de la Memoria»— fue instituida a nivel mundial el 1 de noviembre de 2005 por las Naciones Unidas, en el 60.º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial.
Con la Resolución de 2005, las Naciones Unidas invitan a los Estados miembros a promover programas educativos destinados a transmitir la memoria de esta tragedia a las generaciones futuras y a arraigarla en la conciencia colectiva.
«Memoria del Holocausto por la dignidad y los derechos humanos» es el tema propuesto por las Naciones Unidas para la Jornada de 2026, con las siguientes motivaciones:
La memoria devuelve la dignidad a las víctimas y a los supervivientes del Holocausto. Mantiene vivo el recuerdo de las comunidades, las tradiciones y los seres queridos que los nazis intentaron borrar. El Holocausto nos advierte de las consecuencias mortales del antisemitismo y del odio, de la deshumanización y de la apatía si se dejan sin respuesta.
A más de ochenta años del Holocausto, asistimos diariamente a agresiones contra nuestros conciudadanos globales. El antisemitismo y el odio van en aumento. La negación y la distorsión del Holocausto persisten. La memoria del Holocausto desafía la negación y la distorsión, rechaza las falsedades, enfrenta el odio e insiste en la humanidad de las víctimas. Al recordar a las víctimas del Holocausto, afirmamos nuestra humanidad común y nos comprometemos a defender la dignidad y los derechos humanos de todos.
Cerca de esta fecha, en todas las escuelas y ciudades se promueven diversas iniciativas, concursos y momentos de reflexión para no dejar caer en el olvido este periodo oscuro de la historia.
Al respecto, en Roma, en el marco de las iniciativas Memoria Genera Futuro 2026, el 22 de enero se llevó a cabo en la “Casa della Memoria e della Storia” la presentación del cortometraje “Cecilia e la casa segreta” – (que se emitirá el 27 de enero a las 19:00 en Rai Gulp y estará disponible en RaiPlay). Se trata de una historia de justicia, amor y sacrificio dirigida a jóvenes y familias, que utiliza un lenguaje narrativo basado en un mecanismo de revelación progresiva de los hechos históricos y de invitación continua al descubrimiento, diseñado para una televisión educativa.
El corto está inspirado en la historia real de Gina Cerioli y de los cinco empleados de la fábrica de Magenta Molho & C. que ayudaron a la familia Molho a esconderse, salvándola de la persecución nazi, y que en 1998 fueron distinguidos con el título de “Justos entre las Naciones” por el memorial Yad Vashem.

Entre los invitados a la reflexión se encontraba sor Grazia Loparco, Hija de María Auxiliadora y profesora de Historia en la Pontificia Facultad de Ciencias de la Educación “Auxilium” de Roma. Ella mencionó a los institutos religiosos que, en Roma y en toda Italia, escondieron a un gran número de judíos, jóvenes, niños y familias enteras, en nombre del respeto a la persona humana y del amor al prójimo, especialmente hacia quienes corrían mayor peligro por motivos injustos.
En el caso de los institutos educativos, incluidos los salesianos, los judíos clandestinos fueron «mimetizados» entre los alumnos de las clases (que habían disminuido en número), ya fuera dándoles nombres de internas o internos que no habían regresado de las vacaciones tras los sucesos de septiembre de 1943, o inventando estratagemas y códigos para avisar en caso de registros.
Sor Grazia también mencionó su investigación —aún en curso— sobre otras categorías de personas perseguidas por los nazifascistas durante la Resistencia, con innumerables situaciones en las que, como cristianos, se ponía en riesgo la vida por personas (judíos, partisanos o desertores del reclutamiento) que a menudo eran desconocidas. La conciencia dictó opciones inéditas de caridad, incluso superando la observancia normal de las reglas religiosas, que en aquella época eran muy estrictas y exigentes.
Estos estudios precisos, junto con las publicaciones y conferencias para darlos a conocer al público, son verdaderamente valiosos para la reconstrucción de tantas historias y detalles que acabarían siendo olvidados. Resaltan una vez más la importancia de la memoria de este periodo histórico que humilló la dignidad humana, del cual, lamentablemente, están desapareciendo los testigos directos que sobrevivieron al Holocausto.
El Papa Francisco, en sus palabras tras el Ángelus del 26 de enero de 2025, reafirmaba con fuerza la necesidad de no olvidar y, al mismo tiempo, de educar a las jóvenes generaciones:
«El horror del exterminio de millones de personas judías y de otras religiones ocurrido en aquellos años no puede ser olvidado ni negado. (…) Construyamos juntos un mundo más fraterno, más justo, educando a los jóvenes para que tengan un corazón abierto a todos, en la lógica de la fraternidad, del perdón y de la paz”.


















