Roma (Italia). Del 4 al 8 de febrero de 2026, periodo en el que se celebró la 12ª Jornada Internacional de Oración y Sensibilización contra la Trata de Personas bajo el tema “La paz comienza con la dignidad: un llamado global para poner fin a la trata de personas”, se llevaron a cabo en Roma diversos eventos de sensibilización y oración organizados por la red anti-trata Talitha Kum, junto con otros socios.
Uniéndose a miembros de diversos grupos religiosos, a los Jóvenes Embajadores de Talitha Kum y a otros integrantes de la Comisión de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC), promovida por la USG y la UISG, también sor Wismary Kharbihkhiew, del Ámbito para la Pastoral Juvenil del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, participó activamente en los eventos, poniéndose al servicio de las operaciones de logística.
El programa se inauguró el miércoles 4 de febrero con la participación en la Audiencia General con el Papa León XIV, seguida de iniciativas juveniles en línea que involucraron a participantes de todo el mundo. La jornada siguiente, 5 de febrero, se caracterizó por el inicio oficial de la iniciativa con los representantes de los jóvenes y con la Walk for Humanity en el área del Coliseo. Concluyó con una procesión de antorchas y la vigilia de oración ecuménica en la Basílica de Santa María en Trastevere, animada por el JPIC e inspirada en los 5 elementos naturales —agua, fuego, aire, metal y tierra— ofrecidos simbólicamente en procesión. Sor Abby Avelino, coordinadora de Talitha Kum y de la Jornada, afirmó:
“La trata solo podrá ser derrotada si oramos y trabajamos juntos para erradicar sus causas desde la raíz”.
Al reunirse en la plaza de Santa María en Trastevere antes de la vigilia, los jóvenes realizaron un flash-mob contra la trata, bailando al ritmo de la música y alzando carteles coloridos con palabras escritas en varios idiomas: esperanza, respeto, empatía, amor, libertad, solidaridad, concluyendo con el eslogan proclamado a coro: «Stop human trafficking».
El 6 de febrero, los participantes se unieron a una Peregrinación de Oración online, promoviendo la reflexión y el espíritu de solidaridad, seguida al día siguiente por talleres y actividades de sensibilización orientadas a educar e inspirar acciones concretas contra la trata de seres humanos.
La semana concluyó el domingo 8 de febrero con una campaña organizada por la oficina de la UISG hasta la Plaza de San Pedro, que culminó con la participación en el Ángelus con el Papa León XIV, quien al finalizar recordó la Jornada y agradeció a los participantes:
“Hoy, memoria de Santa Josefina Bakhita, se celebra la Jornada mundial de oración y reflexión contra la trata de personas. Agradezco a las religiosas y a todos los que se comprometen para combatir y eliminar las actuales formas de esclavitud. Junto a ellos digo: ¡la paz comienza con la dignidad!”.
Para finalizar la semana, los participantes vivieron juntos la Santa Misa en la Capilla del Coro de la Basílica de San Pedro, presidida por el Cardenal Vincent Nichols, Arzobispo emérito de Westminster. El conjunto de iniciativas evidenció un fuerte compromiso colectivo en la promoción de la conciencia hacia la prevención y en la defensa de la dignidad y protección de las personas afectadas por la trata de seres humanos.
El evento se hizo eco de la voz del Papa León XIV, quien en su Mensagem renovó la urgencia de que la Iglesia afronte y ponga fin a este “grave crimen contra la humanidad”. Su mensaje interpela a todos a superar la indiferencia y a comprometerse activamente en la protección de la vida y la dignidad humana.
El Santo Padre, además de resaltar la inestabilidad geopolítica y los conflictos armados que “crean un terreno fértil para los traficantes que explotan a las personas más vulnerables, especialmente a los desplazados, migrantes y refugiados”, no pasó por alto el entorno digital como terreno propicio para la trata:
“Este fenómeno es particularmente preocupante en el ámbito de la llamada ‘esclavitud informática’, donde las personas son atraídas hacia esquemas fraudulentos y actividades criminales, como fraudes online y tráfico de drogas. En estos casos, la víctima se ve obligada a asumir el papel de autor del delito, agravando sus propias heridas espirituales”.
Tanto este como otros aspectos hacen que la Jornada guarde una relación especial con la visión y la misión del Instituto FMA en favor de la juventud. La paz no puede existir donde la vida de los jóvenes es explotada o su dignidad negada. La verdadera paz comienza cuando cada joven es reconocido como valioso, protegido y acompañado. Esta convicción está en el corazón de la misión salesiana, inspirada por el Carisma de San Juan Bosco y de Santa María Dominga Mazzarello, quienes dedicaron su vida al cuidado y tutela de los jóvenes, especialmente de aquellos más vulnerables.
La participación en este evento reafirmó el compromiso salesiano de estar al lado de los jóvenes expuestos a la trata y otras formas de explotación. Refuerza, además, la invitación a educar a los jóvenes para que sean conscientes, responsables y proactivos en la promoción de una cultura de dignidad y paz.
“Esta experiencia ha sido al mismo tiempo enriquecedora y estimulante. Nos recuerda que los jóvenes no son solo víctimas de la trata, sino también poderosos agentes de cambio cuando son guiados, empoderados y acompañados. Nos invita a transformar la oración en acción y la conciencia en compromiso. Estamos llamados a seguir promoviendo entornos seguros, la educación para la vida y el empoderamiento de los jóvenes para que se conviertan en promotores de justicia, paz y dignidad humana”, expresó sor Wismary al término de la semana.
Al responder al llamado global para poner fin a la trata de seres humanos, el Instituto FMA confirma su compromiso en la misión de caminar junto a los jóvenes, defender su dignidad y construir un futuro en el que la paz comience verdaderamente por el respeto a cada persona. Como recuerda el Papa León en su Mensaje:
«Ante estos graves desafíos, acudimos a la oración y a la sensibilización. La oración es la “pequeña llama” que debemos custodiar en medio de la tormenta, pues nos da la fuerza para resistir la indiferencia ante la injusticia. La sensibilización nos permite identificar los mecanismos ocultos de explotación en nuestros barrios y en los espacios digitales. En definitiva, la violencia de la trata de personas sólo puede superarse mediante una visión renovada que contemple a cada individuo como a un hijo amado de Dios”.


















