Bratislava (Eslovaquia). Del 17 al 21 de marzo de 2026, la Inspectoría San Juan Bosco (SLK) de las Hijas de María Auxiliadora organizó una peregrinación a Mornese centrada en el discernimiento vocacional.
En la experiencia participaron unas cincuenta personas procedentes de Eslovaquia y Azerbaiyán: 20 jóvenes, 12 FMA —entre ellas la Inspectora, Sor Jana Kurkinová—, Antiguas Alumnas y familiares.
Padua, Mornese (AL) y Turín fueron las principales etapas del itinerario preparado por las FMA juniores. Los participantes pasaron la mayor parte del tiempo en los lugares de los orígenes en Mornese, donde recorrieron gradualmente la historia de la vida de María Dominga Mazzarello y de los inicios del Instituto FMA, y tuvieron la oportunidad de detenerse en estos y otros lugares relacionados con la visita. El programa alternó momentos de escucha, de silencio y de oración con momentos de alegría en compañía, diversas actividades y la construcción de relaciones mutuas.
Estas son algunas de las impresiones compartidas por las jóvenes:
«Caminar hacia la Valponasca nos permitió vivir de verdad lo que vivió Maín. El tiempo fue inclemente, hacía frío y soplaba el viento, pero nuestro camino estuvo lleno de oración, de aventura y de risas».
«A medida que visitábamos otros lugares del pueblo, en mi mente empezaban a aflorar preguntas: ¿cómo habría actuado en su lugar? ¿Habría logrado yo también ser tan tenaz y creativa en el amor? Todos estos lugares me han mostrado su valentía y su tenacidad».
«Mientras estaba ante la casa del tifus y escuchaba su historia, tenía ante mis ojos las escenas de la película que habíamos visto la noche anterior. Sentía el deseo de Maín de ayudar, pero también el dolor que ella soportó después, y dentro de mí la admiraba».
«Por un momento me sentí como si fuera una de las jóvenes educadas por Maín. Fuimos al cementerio, donde al atardecer rezamos el rosario en diferentes idiomas. El momento cumbre de la velada fue la actividad en la que, divididas en pequeños grupos, preparamos representaciones sobre las cualidades que, según nosotras, poseía Maín. Continuamos con un espacio dedicado a las preguntas que planteamos a las hermanas y a sus respuestas. Algunas eran para divertirnos, otras nos revelaron su interioridad. Por la noche me dormí con un sentimiento de gratitud por haber podido encontrar a Maín en tantos lugares de su obra y, sobre todo, en los corazones de estas hermanas».
«Cuando llegamos al Roverno, nos esperaba una tarea bastante inusual. La tela blanca que habíamos traído con nosotros debía lavarse en el arroyo. Nos dieron jabón y nos pusimos a trabajar como antiguamente, directamente en el agua fría. Al principio parecía un poco extraño, pero por suerte las hermanas nos enseñaron cómo hacerlo. No faltaron las risas».
«Para muchas de nosotros fue precisamente el adiós al pueblito de Mornese, que en esos pocos días había logrado entrar en el corazón de todas, también gracias a la Madre María Dominga».
«Nuestro agradecimiento va para las hermanas salesianas y para todas las peregrinas, pero sobre todo a ti, Madre Mazzarello, por haberte podido conocer mejor y haberte amado. Fuiste una mujer llena de valentía, porque no tuviste miedo de ir a contracorriente y de seguir la guía de la Virgen María”.


















