Mornese (Italia). La Madre General del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, Sor Chiara Cazzuola, envía su mensaje de Pascua de 2026 a las FMA, a las comunidades educativas, a la Familia Salesiana y a los jóvenes desde Mornese, donde se ha encontrado con los participantes del Curso de formación para Coordinadores de Comunicación social del Instituto.

En este tiempo de gracia especial, llego hasta ustedes desde Mornese para desearles una santa Pascua de paz, esa que Jesús nos ha donado con su Resurrección.

Hago mías, con este propósito, las primeras palabras del Papa León XIV pronunciadas desde la Logia de las Bendiciones de la basílica de San Pedro, el día de su elección:

“¡La paz esté con ustedes! Este es el primer saludo del Cristo Resucitado, el Buen Pastor, que ha dado la vida por el rebaño de Dios. También yo quisiera que este saludo de paz entrara en sus corazones, llegara a sus familias, a todas las personas, dondequiera que estén, a todos los pueblos, a toda la tierra. ¡La paz esté con ustedes! Esta es la paz del Cristo Resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante”.

Cómo quisiéramos que el don del Señor Resucitado fuera acogido y vivido por todos, que la humanidad entera viviera en la certeza de que el mal no prevalecerá y que todos estamos en las manos y en el corazón de Dios, incluso en esta hora incierta de nuestra historia.

Desde aquí, en el lugar que nos es tan querido, surge espontáneo hacer referencia a Madre Mazzarello, a su existencia vivida a la luz del Misterio Pascual del cual estaba impregnada la cotidianidad de las primeras comunidades. Revisitando su correspondencia, emerge una fe inquebrantable ante las pruebas y sufrimientos de la misión, iniciada hace poco tiempo; con confianza materna anima a la directora de la casa de Villa Colón —sor Angela Vallese— y a las Hijas de María Auxiliadora de la comunidad, a no desanimarse:

«Ánimo, mis buenas hermanas, Jesús debe ser toda vuestra fuerza; con Jesús los pesos se volverán ligeros, las fatigas suaves, las espinas se convertirán en dulzuras… Pero deben vencerse a sí mismas, si no, todo se vuelve insufrible y las maldades, como las pústulas, resurgirán en nuestro corazón» (Carta 22).

Madre Mazzarello conoce el corazón humano y sabe que a menudo son precisamente los movimientos del corazón los que se transforman en espinas punzantes que causan sufrimiento. Pero es posible superarlo todo, reconociendo en la lógica pascual los propios límites y los de los demás.

La palabra ánimo es la más repetida en las Cartas y remite, en cierto modo, a la invitación de Jesús en el Evangelio que leeremos en la Vigilia Pascual: «¡No tengan miedo!» (Mt 28,10); sí, porque Jesús ha Resucitado, la muerte ha sido derrotada para siempre. Él nos llama a vivir en otra dimensión.

En Madre Mazzarello es una conciencia que la proyecta al horizonte de la eternidad: «Ánimo, pues, mis queridísimas en Jesús, pensemos siempre que todo pasa, por tanto nada nos turbe, ya que todo nos sirve para adquirir la verdadera felicidad» (Carta 26).

El misterio de la cruz vivido en soledad crea turbación, tal vez incluso temor, pero en la óptica pascual todo es gracia para conquistar la verdadera alegría que nada ni nadie puede robarnos. (…)

La Resurrección no es un hecho privado para custodiar en el silencio, o en la timidez que a veces nos asalta, sino un evento para anunciar con alegría y fe fuerte, ante todo con el testimonio de la vida y luego con la palabra para que sea creíble.

La contemplación del Resucitado impulsa, por tanto, a la misión. La referencia a Galilea, lugar de inicio de la predicación, indica el retorno a las raíces de la fe para una nueva evangelización. “Les precede” significa que Jesús está siempre delante de nosotros: en la misión, en el sufrimiento, en la gloria futura. «Y en esto, Jesús les salió al encuentro y dijo: “¡Paz a ustedes!”». No son las mujeres quienes alcanzan a Jesús, sino que es Él quien sale a su encuentro. Este movimiento de gracia subraya cómo la fe cristiana es siempre respuesta a una iniciativa divina que transforma la vida, la tristeza en alegría. El saludo de Jesús, “La paz esté con ustedes”, está cargado de alegría, de vida nueva, de bendición.

En este tiempo de precariedad, en un mundo atravesado por guerras, conflictos y atropellos de diversa índole, contemplando a Jesús Resucitado podemos ser, como cristianas y consagradas, testigos de esperanza en nuestras realidades y dar luz nueva a nuestras relaciones, particularmente con las personas que comparten con nosotras la vida cotidiana y la misión. La paz que Jesús resucitado ha venido a traer es para todos un don que acoger y hacer visible con sentido de responsabilidad y con urgencia, ¡pero siempre con alegría en la certeza de que el Resucitado está con nosotros!

Augurios de una santa y luminosa Pascua a cada una de ustedes, a sus familias, a las Comunidades educativas, a la Familia Salesiana, a las jóvenes y a los jóvenes que tanto nos importan. Un deseo especial al Rector Mayor de los Salesianos, Don Fabio Attard, y a todos los Hermanos. Sigamos invocando el don de la paz en todo el mundo y orando por las comunidades duramente probadas por la guerra, por las violencias e injusticias, por la pobreza.

A María, Madre del Resucitado, encomendamos a las personas que viven en situaciones de dificultad y de marginación y que esperan un futuro mejor, más justo y sereno.

¡Que todos puedan gozar de la paz y la alegría de la Pascua!

¡Feliz Pascua!

Sor Chiara Cazzuola FMA
Superiora General del Instituto FMA

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7 COMENTARIOS

  1. Merci beaucoup Madre Chiara pour ces souhaits de Pâques. Message profond qui nous exhorte à nous tourner vers le Christ ressuscité, auteur de la paix durable

  2. Sempre è in me il desiderio della comunità salesiana cercando di mettere in atto quello che ho vissuto in istituto. Grazie del bellissimo messaggio. Antonella Formichella, ex educanda

  3. Thank you very much dear Mother …for your meaningful message of Easter and that too form the place of our origin …Mornese …praying for you and your intentions for the whole institute ….

  4. Thank you dear Mother for your Easter Greetings. We pray for your intentions to the Risen Lord during our Easter celebration.
    Thank you for your precious message of peace from our Risen Saviour which is to be shared with all whom we are associated with. May the Risen Lord guide, protect and bless you during these precarious times.

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