Recife (Brasil). Del 22 de febrero al 8 de marzo de 2026, la Superiora General del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, Madre Chiara Cazzuola, realizó una visita a la Inspectoría María Auxiliadora (BRE), que celebra el centenario de la presencia de las Hijas de María Auxiliadora en el Noreste de Brasil. Durante este tiempo, visitó las comunidades de Pernambuco, Bahía y Ceará.
El 22 de febrero fue recibida con gran alegría en Recife por la Inspectora, sor Maria Américo Rolim, y por las consejeras inspectoriales, las hermanas, los jóvenes y los miembros de la Familia Salesiana. La mañana del primer día participó en la celebración eucarística en la «Iglesia de las Fronteras» y después visitó el «Memorial Dom Hélder Câmara», punto de referencia de un itinerario de espiritualidad, memoria y compromiso en la misión evangelizadora en el Noreste.
Posteriormente se trasladó a Petrolina (PE), donde fue acogida calurosamente por las FMA, los representantes de la comunidad educativa y de la Familia Salesiana, al son de la música nororiental interpretada por la orquesta del CEMAM (Centro María Auxiliadora para Menores), dirigido por las Hijas de María Auxiliadora.
El paso por Petrolina estuvo marcado por la celebración de los 100 años de la llegada de las primeras FMA a la ciudad, con la fundación de la Escuela María Auxiliadora, definida como “Catedral de la Educación” por el primer obispo, Mons. Antônio Maria Malan, Salesiano de Don Bosco. El evento reunió a las hermanas, las comunidades educativas, los benefactores y amigos de todas las casas de la Inspectoría.
Entre las numerosas actividades celebrativas, destacó la plantación del jequitibá —una planta típica de esta región— por parte de la Madre, los niños de la Escuela Infantil y las hermanas de las diversas comunidades del Noreste, quienes contribuyeron aportando un poco de tierra de sus lugares de procedencia. Estas tierras se unieron en la plantación del jequitibá —símbolo de resistencia y longevidad— como signo de esperanza y continuidad de la misión educativa que se abre al segundo centenario.
La Madre participó activamente en todos los momentos del intenso programa de celebraciones del centenario, incluidos los momentos formativos para las hermanas, para el consejo inspectorial, las directoras y los jóvenes de la región, favoreciendo el diálogo, la escucha y el intercambio de los desafíos y las esperanzas de las comunidades FMA y de la misión educativo-pastoral en los diversos campos de misión de la Inspectoría.
Conoció la obra social CEMAM y la comunidad San Juan Bosco de Juazeiro (BA), donde pudo conocer un poco la realidad de la misión, exigente pero gratificante, en medio de la población. Allí visitó una de las 27 comunidades rurales acompañadas por las hermanas, percibiendo claramente el protagonismo de los laicos y de los jóvenes en la misión evangelizadora.
El programa también incluyó momentos de convivencia con las hermanas y los diversos grupos de la Familia Salesiana, como un encuentro fraterno que tuvo lugar en un barco que navegaba por las aguas del río San Francisco, ofreciendo la oportunidad de visitar una de las bodegas de la región.
La segunda etapa de su itinerario fue Juazeiro do Norte (CE), donde visitó los lugares de peregrinación de la obra de los Salesianos de Don Bosco, empezando por el Santuario del Bom Jesus do Horto, lugar significativo de fe y devoción popular, obra iniciada por el siervo de Dios Padre Cícero Romão Batista, quien dejó un legado de fe y evangelización a la población de aquella región. Los salesianos acogieron a Madre Chiara con gran fraternidad y expresaron su profunda gratitud por su visita —la primera Madre General de las FMA que llega a esta tierra—, reconociendo en ella la presencia misma de Madre Mazzarello.
De regreso a Recife (PE), la Madre se encontró con los colaboradores laicos de la sede inspectorial y con la comunidad Madre Rosetta Marchese, una de las casas de las hermanas ancianas de la Inspectoría. Un momento significativo fue el encuentro con los jóvenes del ODIP (Obra de Defensa de la Infancia Pobre) y de las escuelas de Gravatá y Recife. También se reunió con las juniores y les habló inspirándose en la Carta 43, escrita por Madre Mazzarello a sor Laura Rodríguez el 9 de julio de 1880. Fue un momento rico en escucha, reflexión e intercambio.
La visita incluyó también un tiempo de fraternidad y de celebración con los Salesianos de Don Bosco y los formandos en la Basílica de María Auxiliadora en Jaboatão dos Guararapes (PE), reforzando los lazos de comunión entre las dos ramas de la Familia Salesiana. En sus palabras, la Madre subrayó: “No es que uno excluya al otro… Si leemos bien, tanto en las Memorias Biográficas como en la Cronohistoria, vemos la mano de Dios en estas fundaciones, donde el carisma se expresa de modo masculino y femenino. Un grupo no excluye al otro; al contrario, están unidos y se complementan mutuamente”.
La última etapa de la visita fue Fortaleza (CE), donde se encontró con las hermanas de la comunidad María Teresa Ambrogio. Allí dedicó tiempo al diálogo y a la escucha de las hermanas, y dirigió unas palabras a los colaboradores laicos que trabajan en esta casa, que concentra un número significativo de FMA ancianas y enfermas. Madre Chiara también visitó la obra social Centro Juvenil Don Bosco, donde se encontró con niños, adolescentes y educadores.
De especial relevancia fueron los momentos vividos con la Familia Salesiana y un gran encuentro con los jóvenes de siete unidades educativas (FMA y SDB), en el Colegio Juvenal de Carvalho.
Fotografías: Flickr FMA


















