Roma 02-09-2025 Castelgandolfo Mariapoli Ph: Cristian Gennari

Castel Gandolfo (Roma). Del 1 al 3 de octubre de 2025, en el Centro Internacional Mariápolis del Movimiento de los Focolares en Castel Gandolfo, Roma, se celebró la Conferencia Raising Hope (Aumentar la Esperanza), organizada por el Movimiento Laudato Si’ – en colaboración con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Caritas Internationalis, CIDSE, UISG, Movimiento de los Focolares y Alianza de Redes Eclesiales— para celebrar el 10° aniversario de la Carta Encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco.

El evento fue inaugurado por el Papa León XIV el 1° de octubre. En su Mensaje subrayó cómo la Encíclica del Papa Francisco ha: «estimulado fuertemente a la Iglesia Católica y a muchas personas de buena voluntad, convirtiéndose en un punto de partida para diálogos, suscitando grupos de reflexión, programas escolares y universitarios, colaboraciones y proyectos de diverso tipo en cada continente. El impacto ha llegado a las cumbres internacionales, a los ámbitos del ecumenismo y del diálogo interreligioso, a los económicos y empresariales, así como a los estudios teológicos y bioéticos. El lenguaje del ‘cuidado de la casa común’ ha sido incorporado en los debates académicos, científicos y políticos».

Este aspecto se manifestó en la nutrida presencia de personalidades, con miembros de agencias internacionales, líderes indígenas, economistas, expertos en clima y biodiversidad, algo también subrayado por el Santo Padre: «es alentador observar la diversidad de las organizaciones representadas en este congreso, así como la variedad de las organizaciones que se adhieren al Movimiento Laudato Si’ y a la Plataforma de Acciones».

Entre los participantes, Sor Chanda Constance Nsofwa, Hija de María Auxiliadora, colaboradora del Ámbito para la Pastoral Juvenil y representante del Instituto FMA en el sector de las religiosas para la Plataforma de acción Laudato Si’, colaboró en la animación de los momentos de oración junto con las otras religiosas de la UISG/USG.

La apertura se caracterizó por un significativo momento simbólico y espiritual para reflexionar sobre el compromiso compartido de cuidar la casa común y avanzar hacia la conversión ecológica. Algunos representantes de varios países —Timor Oriental, Irlanda, Brasil, Zambia y México— trajeron agua de su patria, que vertieron en una palangana común denominada «Cuenco de las lágrimas» para simbolizar un espejo de agua compartido, junto con la interdependencia con la creación y entre ellos. Al término de la Conferencia, el agua bendita fue distribuida entre los participantes, quienes pudieron llevarla a sus respectivos países de origen.

Para subrayar el «grito de la tierra» que espera la conversión de la humanidad, también se llevó a la Conferencia un bloque de hielo de Groenlandia con más de 20.000 años de antigüedad. Este se había desprendido del casquete glacial de Groenlandia a causa del cambio climático y se estaba derritiendo en el océano. El Papa León invocó la bendición sobre el bloque de hielo, sobre el agua del cuenco y sobre todos los presentes: «Que podamos trabajar por la floración de toda la creación». El momento, que concluyó con el compromiso común de invitar a todos a pasar de las lágrimas a la esperanza, del dolor a la acción, fue acompañado por las exhibiciones musicales de Adenike, Gen Verde y de los Pacific Artists for Climate Justice.

La Conferencia fue enriquecida por diversas presentaciones, entre ellas las de la Ministra de Medio Ambiente y Cambios Climáticos de Brasil, Marina Silva, y del ex Gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, comprometido desde hace tiempo en iniciativas para la salvaguardia de la creación. También fueron muy atractivas las mesas redondas, los momentos espirituales, los eventos culturales y los testimonios que tuvieron el objetivo de evidenciar tanto los progresos realizados desde la promulgación de la Laudato Si’, como los pasos urgentes a dar de cara a la COP30, que se celebrará en Brasil del 10 al 21 de noviembre de 2025. El programa preveía también la visita al Borgo Laudato Si’.

En el curso del evento, a pesar de estar presentes diversas culturas y confesiones religiosas, se creó un clima de fraternidad entre los/las participantes, alimentado por el deseo de tejer redes para un intercambio de ideas, reflexiones y materiales más allá de esta experiencia. En el momento conclusivo de la Conferencia, los/las participantes se comprometieron, por tanto, a permanecer unidos en la misión de cuidar la Casa Común.

En el ya citado Mensaje, el Papa León los invitó a hacer memoria del pasado con gratitud y a reflexionar sobre lo que queda por hacer «para garantizar que el cuidado de nuestra casa común y la escucha del grito de la tierra y de los pobres no aparezcan como modas pasajeras o, peor aún, sean vistas y sentidas como cuestiones divisorias».

Desde esta perspectiva, señaló la importancia de volver al corazón: «Es solo a través de un retorno al corazón que puede ocurrir también una verdadera y propia conversión ecológica. Es necesario pasar de la recopilación de datos al cuidado; de los discursos ambientalistas a una conversión ecológica que transforme el estilo de vida personal y comunitario».

El de la conversión a la ecología integral es un camino «concreto y continuo» que está en el centro de la Deliberación adoptada por el Capítulo General XXIV del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, con el objetivo de promover una implicación personal, comunitaria y pastoral. De hecho, este proceso requiere la asunción, en red, de los siete objetivos de la Laudato Si’, según el espíritu del Sistema Preventivo, con una visión amplia e inclusiva, en consideración de la diversidad de los contextos operativos de las FMA.

La celebración del décimo aniversario de la Encíclica Laudato Si’ ofrece, por lo tanto, una oportunidad y un estímulo para seguir llevando adelante el compromiso y la reflexión hacia el cuidado de la casa común y la conversión a la ecología integral. El Papa León anima a todos, especialmente a los jóvenes, los padres y cuantos trabajan en las administraciones locales y nacionales y en las instituciones «a dar su contribución al «desafío cultural, espiritual y educativo» (LS, 202), apuntando siempre y tenazmente al bien común. No hay espacio para la indiferencia ni para la resignación».

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