Génova (Italia). El 13 de octubre de 2024, en la iglesia de San Gaetano y San Juan Bosco en Génova Sampierdarena, Liguria, que vio florecer los primeros brotes de su vocación consagrada salesiana, sor Giorgia Mucedero, Hija de María Auxiliadora de la Inspectoría Nuestra Señora del Cenáculo (ILS), hizo sus votos perpetuos en manos de la Superiora General del Instituto FMA, Madre Chiara Cazzuola.
La emoción y la alegría de esta fiesta también fueron alimentadas por la presencia de la Madre que, en la breve visita a la Inspectoría ILS, quiso tener un tiempo de encuentro con las junioras y las hermanas jóvenes.
En la mañana del sábado 12 de octubre, compartió un momento de dialogo e intercambio con las jóvenes FMA, guiado por tres preguntas: ¿cuáles pasos para una conversión del corazón que favorezca el «Permanecer en su amor»? ¿Cómo podemos ser testigos de esperanza con/en nuestra vida fraterna? Nuestra misión es servir a los jóvenes «caminando con ellos por el camino de la santidad». ¿Cómo lo hacemos hoy?
A continuación, la Madre recogió lo compartido, dejándoles un mensaje de esperanza que proviene del saberse llamados por un Amor que siempre precede y que solo pide saber abandonar, dejando que Su Amor descienda en la propia vida.
Después del almuerzo, ofrecido por la delicada acogida de la Comunidad María Auxiliadora de Génova, Madre Chiara y la Inspectora, Sor Elide Degiovanni, continuaron la visita a las casas de la Inspectoría, llegando a la Comunidad María Auxiliadora de Alassio, Villa Piaggio, mientras las jóvenes se trasladaban al oratorio de Sampierdarena para los últimos preparativos y la cena compartida con la familia de Sor Giorgia y algunos laicos.
La vigilia del sábado por la tarde acompañó a las FMA, a los jóvenes y a los feligreses en tres pasos: encontrar el amor, encarnar el amor y permanecer en el amor. El encuentro de Main con el Dios del Amor en la enfermedad y el ejemplo de Don Bosco, buen Padre para los jóvenes, prepararon el terreno para el tiempo de adoración, que cerró la oración y permitió confiar a Sor Giorgia a Aquel que primero y más plenamente dio la vida por sus amigos.
En las Buenas Noches salesianas, la Madre, retomando la frase elegida por Sor Giorgia, se dirigió a ella y a los presentes de la siguiente manera:
«Hay una hermosa frase que rezamos esta noche: ‘Permaneced en mi amor’. Esto es lo que el Señor nos promete. Es una invitación, una llamada y también una certeza, para nosotros que creemos en Su Amor. Permanezcan en Mi Amor… y yo permanecere en vosotros. Es recíproco: el Señor nos lo asegura y, mientras tanto, nos pide que lo aceptemos totalmente y esta es la opción fundamental, la del Amor, que es Él.
Lo segundo: estamos reflexionando mucho sobre el sueño que tuvo Juanito a los 9 años, este sueño que quedó impreso en él durante toda su vida, se convierte en un sueño guía, una llamada que se refleja varias veces a lo largo de su vida. Dentro de este sueño estamos nosotros, cada uno de nosotros. En esta comunidad que ha rezado esta noche, que continuará mañana, todos somos partícipes de este sueño y tenemos esta gran gracia de estar llamados a compartir un carisma muy hermoso, que es un don para la Iglesia, pero también para todos nosotros. Un carisma que se confía a nuestras manos. También a nosotros el Señor nos da la Maestra, que es María, que hoy acompaña nuestros pasos para realizar este sueño, esta llamada. Nuestra oración se convierte en un compartir, un apoyo, una fuerza, también para Sor Giorgia».
La lluvia de la mañana del domingo no impidió que las hermanas de la Inspectoría, los familiares de la neo- profesa perpetua y que muchos jóvenes y laicos llegaran a la iglesia para la Celebración Eucarística, presidida por el P. Stefano Aspettati, Salesiano de Don Bosco, Director de la Obra Salesiana de Florencia y Scandicci, y concelebrada por los sacerdotes que han acompañado a Sor Giorgia hasta hoy. Sor Elide presentó su camino: el amor por el fútbol, una propuesta inesperada que abrió el camino al servicio, el encuentro con la ternura y la acogida de las Hijas de María Auxiliadora, que dieron rostro y carne a ese Amor que poco a poco se hizo espacio en su vida.
Es en este amor que Sor Giorgia ha elegido «permanecer», diciendo su «sí para siempre», en las manos de Madre Chiara, en una vida cotidiana que -como subrayó don Stefano en su homilía- no es una simple «sucesión de hoy», sino una vivencia consciente de hoy en el eterno. Una elección que se convierte en una contestación contra la tristeza, por lo que la consagración es un camino que identifica un punto final de llegada muy claro, es decir, el Paraíso, al que llevar a todos los y las jóvenes, que serán compañeros de viaje.
Este es el deseo de sor Giorgia, para que su vida muestre a los jóvenes la plenitud de la alegría y sea, en palabras de Madre Chiara, «una Hija de María Auxiliadora feliz y fiel «.
Foto: Flickr FMA


















