Roma (Italia). El 27 de enero de 2025 se celebra el Día Internacional en memoria de las víctimas del Holocausto, en el 80 aniversario de la liberación del campo del campo de exterminio nazi de Auschwitz, en Polonia, que tuvo lugar el 27 de enero de 1945. La conmemoración fue establecida en todo el mundo el 1 de noviembre de 2005 por las Naciones Unidas, en el 60 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial.

«La conmemoración del Holocausto y la educación para la dignidad y los derechos humanos» es el tema elegido por la Organización de las Naciones Unidas para subrayar, en un aniversario tan significativo, la importancia de la memoria del Holocausto para el momento actual, en el que la dignidad y los derechos humanos de los seres humanos que habitan el planeta son atacados a diario.

El Holocausto muestra lo que sucede cuando el odio, la deshumanización y la indiferencia no permiten que la otra persona sea reconocida como tal. «Su memoria es una manifestación contra la negación de la humanidad y un claro reclamo a la acción colectiva para garantizar el respeto de la dignidad y los derechos humanos y el derecho internacional que los protege», se lee en el sitio web de la ONU.

La memoria devuelve la dignidad a aquellos a quienes los nazis intentaron aniquilar, salvaguarda la memoria de los sobrevivientes y su testimonio, para que se detenga la espiral de odio en nombre del poder y la prevaricación sobre los pueblos, para que no se repitan las mismas atrocidades de hace 80 años.

Con motivo de este día, hay muchas iniciativas «para no olvidar» en las escuelas y, en general, en las ciudades, especialmente en aquellas donde hay comunidades judías que cuentan con numerosos deportados y víctimas de los campos de concentración.

Una de estas son las piedras de tropiezo: pequeños bloques cuadrados de piedra cubiertos de bronce, colocados frente a la puerta de la casa donde un deportado a los campos de exterminio nazis tenía su última residencia, que recuerdan su nombre, el año de nacimiento, el día y el lugar de la deportación, la fecha de la muerte.

Más que físico, se trata  de un tropiezo emocional y mental, cuyo objetivo es mantener viva la memoria de las víctimas de la ideología nazi-fascista en el lugar simbólico de la vida cotidiana -su hogar- y, al mismo tiempo, invitar a los transeúntes a reflexionar sobre lo ocurrido en ese lugar y en esa fecha, para no olvidar.

Ya hay más de 70.000 piedras de tropiezo instaladas en Europala primera en Colonia, Alemania, en 1995- nacida de la idea del artista Gunter Demnig que, haciendo suyo un pasaje del Talmud, dijo: «Una persona es olvidada sólo cuando su nombre es olvidado».

En Italia, las primeras piedras de tropiezo se colocaron en Roma en 2010, en el gueto hebreo, y actualmente se encuentran en Bolzano, Génova, L’Aquila, Livorno, Milán, Reggio Emilia, Siena, Turín, Venecia y otras ciudades más pequeñas.

Después del Ángelus del domingo 26 de enero, el Papa Francisco recordó el aniversario, subrayando la importancia de no olvidar y educar a los jóvenes en la fraternidad, el perdón y la paz:

«Mañana es el Día Internacional de Conmemoración en memoria de las víctimas del Holocausto: ochenta años de la liberación del campo de concentración de Auschwitz. El horror del exterminio de millones de hebreos y de otras religiones que tuvo lugar en esos años no puede ser olvidado ni negado. (…) También recordamos a muchos cristianos, incluidos muchos mártires. Renuevo mi llamamiento a todos para que colaboren en la erradicación del flagelo del antisemitismo, junto con toda forma de discriminación y persecución religiosa. Construyamos juntos un mundo más fraterno, más justo, educando a los jóvenes para que tengan un corazón abierto a todos, en la lógica de la fraternidad, del perdón y de la paz«.

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