Roma (Italia). En medio del dolor de Italia y del mundo por la difusión del Coronavirus, en las lágrimas por los muchos fallecidos, en la constante llamada a la responsabilidad de cada uno, en la invitación apremiante a “quedarse en casa”, en los fuertes interrogantes sobre el futuro, resuena por doquier esta frase: Irá todo bien.

Es ésta la frase que, incansable, en estos días circula fuera de los hospitales, en las puertas, sobre los balcones, en las redes sociales, en los dibujos infantiles, en los medios de comunicación.

Crea comunidad y apoyo recíproco y recuerda que no estamos solos. La gratitud a los médicos, enfermeros y a todos los que están comprometidos en parar el contagio del coronavirus, implica y hace a cada persona partícipe en el esfuerzo de todos.

Muchas son las entradas y los post-it que aparecen de improviso y “contagian” finalmente dentro de una epidemia positiva: Lo haremos, porque Dios nos ama.

Es el signo tangible de un abrazo virtual, un gesto que significa compromiso, preparar algo que sea un mensaje para otra persona que no conocemos, pero que lo leerá y se sentirá animada, porque “Dios está ahí, no tengas miedo” y pasará, todo irá bien.

Un calor de “carta” que hace bien a todos y nos hace sentir a todos más humanos. Es el despertar de una dimensión comunitaria, que es apoyo recíproco, compartir una soledad, un silencio y sacrificios pedidos, que demuestran que no estamos solos, que ayudan a crear corresponsabiliad, resiliencia; a “darnos la mano” para resistir sin desfallecer.

Todo irá bien, son palabras que parecen tener las raíces en la riqueza de la fe cristiana en Europa. Monseñor Mauro Maria Morfino, Obispo de Alghero en Cerdeña (Italia) recuerda: “La expresión viene de la mística Giuliana di Norwich, una joven mujer analfabeta, que vivió del 1342 al 1430 cerca, en Inglaterra. En aquellos años difíciles para la Iglesia, desgarrada por el cisma tras el regreso del Papa de Aviñón a Roma, y por el mundo devastado debido a la Guerra de los Cien Años entre Inglaterra y Francia, en aquellos años en que en Europa estaba extendida la peste negra, el Señor confía a Giuliana las palabras: “todo será bueno” y “todo será para el bien”.

Una experiencia profunda del amor de Dios que, a pesar de las dificultades y del mal, se traduce en un sano optimismo. Experiencia que el Papa Francisco y Benedicto XVI piden para subrayar “el amor inmenso y sin límites que el Señor tiene por cada uno de nosotros”.

La alegría y el optimismo son típicamente salesianos y las raíces están propiamente en un corazón habitado por Dios, aferrado a Él. “La alegría es un valor que ha caracterizado siempre el estilo de vida en Valdocco y en Mornese y que resplandece hoy en nuestra realidad personal y comunitaria. Estamos llamadas a ser “signo y expresión del amor de Dios”, ¡que es Amor y Alegría! (Circolare 914).

A cada Comunidad Educativa, a cada Hija de María Auxiliadora se pide dar razón de esta fe en tiempos difíciles. Y de vivir la fe como don y anuncio de una Buena Noticia: “Dios está dentro de esta historia y nos ama”

Todo irá bien: es un mensaje de optimismo fundado en la certeza de ser amados y protegidos por Dios que invita a la responsabilidad social, a la fraternidad solidaria, al cuidado de la vida.

 

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