São Paulo (Brasil). Del 13 al 17 de febrero de 2026, en el tiempo de Carnaval, dos grupos de misioneros, un total de 47 jóvenes de la Inspectoría Nuestra Señora Aparecida (BAP) han dejado sus ciudades de origen para dedicar estos días al servicio, a la convivencia fraterna y al anuncio del Evangelio en las ciudades de Aparecida y Leme, ambas en el estado de San Pablo. Allí, los misioneros han vivido días intensos de presencia, servicio y compartir en las comunidades locales.
Con espíritu de protagonismo, los/las Ex-alumnos/as de las escuelas de Ribeirão Preto, San Pablo, Araras, São José dos Campos, Santo André y Guaratinguetá, acompañados por las Hijas de María Auxiliadora sor Valentina Hurtado, sor Maria Aparecida Lopes y sor Lucia Aparecida dos Santos, organizaron diversas actividades dirigidas a los niños, a los adolescentes y a las familias de las comunidades.
Por la mañana, las visitas a las casas permitieron una mayor cercanía a las familias, llevando una palabra de esperanza, oración y escucha atenta a través del contacto con las familias y sus realidades.
Por la tarde, los oratorios festivos reunieron a muchos niños, adolescentes, jóvenes y adultos, ofreciendo momentos de recreo, espiritualidad y convivencia fraterna. También las noches estuvieron caracterizadas por momentos de interacción y alegría, preparados por los mismos jóvenes misioneros. A través de dinámicas, música y momentos comunitarios se expresó la belleza de vivir el Carnaval de modo consciente y comprometido, demostrando que la verdadera alegría nace cuando se elige amar y servir.
Durante la experiencia, los/las misioneros/as reflexionaron sobre la llamada que brota del Carisma salesiano y sobre el sueño que continúa inspirando a las generaciones, iniciado por Don Bosco y reforzado por el testimonio de Madre Mazzarello. Fue un tiempo para renovar los ideales, fortalecer los vínculos y reavivar el compromiso en la misión con los jóvenes.
Las jornadas vividas en Aparecida y Leme confirmaron a los/las Ex-alumnos en la fuerza del bien y en la transformación que nace del servicio generoso. El Carnaval ya ha pasado, pero la experiencia permanece como una semilla plantada en el corazón de cada misionero/a y de cada comunidad visitada, como relatan los Ex-alumnos/as:
“Esta semana ha sido muy especial e importante para mí. Pude percibir cómo el afecto y la atención de todos hacia los misioneros fueron verdaderos gestos de acogida, que nos hicieron sentir parte de una gran familia. Fue hermoso comprender que podemos compartir a Dios no solo con las palabras, sino también a través de nuestros sentimientos, nuestras actitudes y el cuidado ofrecido con tanto amor. Salgo de este momento mucho más madura, con el corazón lleno de paciencia, solidaridad y afecto fraterno. Y, sobre todo, con una atención mayor a Dios y a Su presencia en cada detalle” (Ana Carolina Silvério Fausto, Instituto Madre Mazzarello de San Pablo).
“La misión ha sido una experiencia increíble. Fue muy lindo conocer a Ex-alumnos/as de otras casas, con experiencias diferentes, pero con la misma esencia, y poder revivirla. Desde el principio, la comunidad nos acogió con gran afecto. Escuchamos historias llenas de fe, unidad y esperanza que nos inspiraron a ser mejores fuera de esta fiesta. Pasar el Carnaval en misión fue sin duda la mejor elección que pude haber hecho. He vuelto con el corazón lleno de amor, gratitud y con las ganas de hacer siempre más”. (Mariana Mantovani, Instituto São José de São José dos Campos)
“Si pudiera resumir en una sola palabra la semana de Carnaval de los ex alumnos en Leme, sería: Amor. Dios se manifiesta en las cosas sencillas. La sencillez es el amor que damos y recibimos en un intercambio genuino, tanto en las visitas a las familias, como en las sonrisas de los niños y en la acogida de toda la comunidad”. (Carlos Eduardo de Souza Laureano, Colégio Auxiliadora de Ribeirão Preto)
“Desde que entré en una escuela salesiana, el Carisma y la acogida me tocaron profundamente. Cuando empecé a participar en las misiones en 2022, mi sueño más grande era realizar una misión en la ciudad donde vivía, en el barrio donde crecí. Después de cuatro años de oraciones, Dios eligió el momento adecuado, las personas adecuadas y el lugar perfecto para realizar uno de mis sueños más grandes. En los cuatro días de misión, observando el lugar donde crecí y donde conozco a la mayoría de las personas, tuve la confirmación de cómo es posible transformar las vidas en tan poco tiempo, llevando la Palabra de Dios y el afecto que brindamos a nuestros hermanos. El sentimiento es de gratitud, por haber escuchado historias de gran amor y conmoción. Que nosotros, Ex-alumnos, no olvidemos nunca que el ser salesianos es permanente en nosotros y que podemos hacerlo florecer dondequiera que nos encontremos y continuar juntos”. (Maria Isabella Batista, Colégio do Carmo de Guaratinguetá).
Agradecidos por otro año de experiencia misionera en este periodo de Carnaval, los/las Ex-alumnos/as han regresado a sus comunidades y realidades llenos de nueva esperanza en las semillas sembradas y en la vida entregada y compartida.
Fuente: Ispettoria BAP


















