Roma (Italia). El 11 de enero de 2022 se llevó a cabo el primer encuentro online de la Consejera general para la Pastoral Juvenil, sor Runita Borja y de algunas colaboradoras del Ámbito, con las Coordinadoras inspectoriales de PJ presentes en el Capítulo General XXIV.

Durante la experiencia vivida en Roma del 17 de septiembre al 24 de octubre de 2021, las 18 Capitulares que en las Provincias tienen el papel de Coordinadores de Pastoral Juvenil empezaron a mantener una cordial escucha mutua y un diálogo, aunque de manera informal, para encontrar líneas pastorales comunes en sintonía con la visión capitular, y surgió la necesidad de dar continuidad a la reflexión con reuniones periódicas online.

La reunión fue tomando cuerpo compartiendo cada una los procesos de transmisión del GCXXIV en sus propias Provincias. En general, se evidenciaron actitudes de apertura y acogida, participación atenta y gozosa, gratitud y animación por parte de las Comunidades FMA y de las Comunidades Educativas. La experiencia de gracia y de transformación personal vivida por las Capitulares se transformó en signo de esperanza, unidad y comunión, sobre todo en las realidades comunitarias e inspectoriales más afectadas por la pandemia y por sus consecuencias.

La segunda parte de la compartición se centró en la identificación de algunas líneas de animación de la Pastoral Juvenil según lo que emergió del Capítulo General XXIV.

Las participantes expresaron diversas propuestas para el camino del sexenio – teniendo en cuenta la realidad pastoral del Instituto, de los trabajos capitulares, del servicio de coordinación y animación inspectorial – dentro de un proceso holístico que unifica “vivir y trabajar juntos” (Constituciones FMA n°49). Se propuso una línea de animación a varios niveles, en particular con los equipos de coordinación pastoral de las inspectorías; una línea relativa a la formación, con el acompañamiento de las Coordinadoras de PJ FMA y laicas/os, valorizando los/las jóvenes con su riqueza; una línea que privilegie la presencia–encuentro, el acompañamiento educativo que evangeliza y anuncia el Evangelio.

Surgieron también la necesidad de mayor corresponsabilidad, de coordinación, de comunión y sinodalidad entre los ámbitos, con el corazón de María, que tiene una visión del todo sin descuidar los detalles. En el escenario actual, en efecto, resulta necesario leer a fondo las situaciones concretas, reconocer los retos, incluso los escondidos, captar los lamentos, a veces no expresados.

La profundización de las tres opciones prioritarias del CG XXIV – Formación, Sinodalidad misionera, Ecología integral – y de la Deliberación capitular, se ha percibido como urgente en el ámbito pastoral. Las participantes han subrayado la necesidad de releer la experiencia y la praxis pastoral para una revisión de las “Líneas orientativas de la misión educativa de las FMA” (LOME) más adherentes a la situación social y eclesial actual, hacia una acción pastoral que, por medio de la escucha profunda y responsable de la vida concreta, oriente y acompañe a los/las jóvenes hacia el encuentro con el Señor Jesús, fuente de vida y Señor de la historia.

La Deliberación capitular requiere la audacia de abandonar los esquemas, las estructuras, la autoreferencialidad, la preocupación de perder algunas seguridades, para escuchar y responder, con los jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano, “al grito de los jóvenes, de los pobres y de la tierra”, con fidelidad creativa al Carisma, valorizando la riqueza del diálogo intergeneracional, intercultural, intercongregacional e interreligioso. Además, en el corazón de la contemporaneidad, en que lo digital es expresión de este tiempo, las FMA están llamadas a repensar, con las Comunidades Educativas, la misión, las estructuras, las propuestas, los lugares a privilegiar.

Las palabras de conclusión de sor Runita Borja son de animación a continuar con constancia el proceso de conversión pastoral activo en esta red mundial, que es laboratorio de sinodalidad:

“Ser humildes en la búsqueda permitirá enriquecernos en el proceso que tendremos juntos. Será necesario ‘pararnos’ en las preguntas, para mantenerlas en el corazón, para acoger a “Dios que pasa en la brisa ligera”. La alegría y la vida experimentadas durante el CG XXIV deben suscitar esperanza y deseo de plenitud de vida también en las Comunidades inspectoriales. Que los pueblos del mundo que sufren con resiliencia sean un estímulo para todas: es una resiliencia fundada en la esperanza, para que podamos caminar con Jesús”.

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