Fortaleza (Brasil). Del 2 al 4 de julio de 2025, se celebró en Fortaleza, estado de Ceará, el VII Congreso Nacional de Educación Católica (ANEC), bajo el lema «Una educación que transforma: educar, cuidar y esperar», en respuesta a los desafíos contemporáneos de la educación católica que enfrenta el país.

El Congreso, que contó con 48 ponentes y 330 stands con soluciones pedagógicas y educativas innovadoras, incluyendo la editorial salesiana «Edebê Brasil», reunió a aproximadamente 2.500 congresistas, entre Obispos, sacerdotes, Superiores Provinciales, dos Madres Generales, así como representantes del gobierno del estado de Ceará y de entidades federales de educación nacional.

Durante el evento, se conmemoró el 80º aniversario de la ANEC, reafirmando su compromiso con una educación integral y de calidad social. Han sido ocho décadas de presencia eficaz, coherente y apasionada en la misión de educar a la luz del Evangelio, en constante diálogo con la cultura, la ciencia, la Iglesia, la sociedad y el tiempo presente.

Para la ocasión, como signo de fe y misión evangelizadora, se presentó el icono «Jesús, Maestro de la Esperanza», creado especialmente para este jubileo por la artista sacra Maria Fonseca, originaria de Ceará y residente en São Paulo.

Durante la solemne celebración, la ANEC también rindió homenaje a cuatro personalidades otorgando el Premio al Mérito Educativo Católico. Este reconocimiento fue creado con el objetivo de valorar a personas e instituciones que se distinguen por su contribución significativa a la Educación Católica en el país, especialmente en favor del Pacto Educativo Global. Con el Premio se quiso expresar gratitud a quienes, con valor y sensibilidad, han contribuido a la construcción de una educación más fraterna, solidaria y humana.

Entre los galardonados, estuvo presente la sor Adair Aparecida Sberga, Hija de María Auxiliadora de la Inspectoría Nuestra Señora Aparecida (BAP), primera Vicepresidenta del Consejo Superior de la ANEC, quien también ocupó el cargo de Coordinadora Científica del Congreso.

Emocionada por el honor recibido, la Hermana Adair agradeció a la ANEC y afirmó: «Es para mí una gran satisfacción y un honor trabajar en favor de la Educación Católica en Brasil, que siempre ha buscado contribuir a un proyecto nacional cuya soberanía se basa en la dignidad de su pueblo, una grandeza que no se mide solo con bienes tangibles, sino, sobre todo, con aquellos valores que no perecen y que promueven la realización integral de la persona en la familia, en la comunidad y en la sociedad en su conjunto».

El deseo es que la ANEC continúe siendo voz y presencia de la Iglesia en la educación brasileña, promoviendo la coordinación entre escuelas, universidades, redes, congregaciones y pastorales educativas en torno a un único ideal: formar personas plenamente realizadas, ciudadanos comprometidos con el bien común y discípulos misioneros del Evangelio.

Foto: Flickr ANEC

 

3 COMENTARIOS

  1. Parabéns querida Irmã Adair. Fico muito feliz com este reconhecimento pelo teu longo e árduo trabalho em prol da educação das novas gerações. Deus continue a te fortalecer e abençoar.

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