Roma (Italia). El 21 de diciembre de 2025, las Hijas de María Auxiliadora de las cuatro comunidades pertenecientes a la Visitaduría María Madre de la Iglesia (RMC) llenaron el salón teatro de la Casa Generalicia del Instituto FMA de Roma para expresar sus felicitaciones navideñas a Madre Chiara Cazzuola y a las Consejeras generales.

“Dios busca casa”: un pequeño relato creó el clima para la oración de las Vísperas del IV Domingo de Adviento, a la que se unió también la Comunidad María Auxiliadora de la Casa Generalicia (RCG). “¿Estamos preparadas para acoger a Dios?”, fue la pregunta-provocación inicial.

Tras la oración, el canto “Cantate al Signore” fue introducido con estas palabras:

“La Navidad que celebramos hoy tiene el rostro de un Niño. Un rostro joven, un rostro frágil, un rostro que nos recuerda que Dios ha elegido confiar en los pequeños para cambiar el mundo. En la noche de Belén no hay cátedras, sino un pesebre. No hay discursos, sino una mirada. Como hijas de Don Bosco y de Madre Mazzarello sabemos reconocer este estilo: Dios se hace cercano, entra en la historia con dulzura, se pone a la altura de los más pequeños, camina con ellos, cree en ellos. (…) ‘Cantad al Señor un cántico nuevo’: nuevo como cada joven que se nos confía, nuevo como cada posibilidad de bien escondida incluso en las situaciones más pobres, nuevo como la educación que no se cansa de volver a empezar…”.

La Superiora de la Visitaduría RMC, Sor Jessica Salvaña, tomó la palabra:

“Queridísima Madre y hermanas del Consejo, aquí estamos de nuevo para hacerles llegar de viva voz nuestros deseos, expresados con la oración y también con el canto. Estas felicitaciones se hacen también don, con nuestros sencillos regalos, expresión de nuestro afecto y de la alegría de estar con ustedes, de nuestra gratitud por el don de cada una y por el testimonio del amor preventivo de Dios en la vida de cada hermana del Instituto. Junto a estos regalos, un pequeño árbol de Navidad con luces: que la Luz que viene de Jesús, nuestro Salvador, traiga alegría y esperanza a sus corazones. ¡Feliz Navidad!”.

Como es tradición, la Madre y las hermanas del Consejo correspondieron a las felicitaciones con un canto: “Che il Natale sia pace” (Que la Navidad sea paz).

La Madre Chiara, agradeciendo a las FMA de todo el mundo presentes en la sala, y con ellas a las Inspectorías de origen, retomó las palabras del Ángelus del Papa León, recordando la figura de San José, quien “dejó la orilla que conocía para enfrentar un mar que no había conocido”. José se comportó como esposo, padre y siervo fiel de Dios, buscando siempre y únicamente la voluntad del Señor y haciendo de esta familia un lugar acogedor.

“Me gusta pensar que esta figura nos pide también a nosotras tener los mismos sentimientos, sobre todo no dejarnos arrastrar por el tiempo que pasa o por las cosas que debemos preparar, sino darnos este silencio que es preparación para este gran evento. (…) El Papa daba este consejo: si vivimos la actitud de San José, convertimos nuestro corazón en una casa acogedora, nuestra comunidad acogedora, donde hay sitio para todos.

Cuando decimos ‘¡Feliz Navidad!’, ¿qué decimos? ¡Viva la vida, buena vida! Pensando que la vida es un don preciosísimo, un don muy frágil, pero es el más valioso que tenemos. La Navidad es la fiesta de la vida y Jesús, encarnándose en nuestra naturaleza, nos recuerda esto”.

La Madre terminó sus palabras con el relato contemporáneo de un joven que acogió el don de la paternidad con gran alegría y disponibilidad, dejando de lado sus programas, con una acogida de la vida muy similar a la que tuvo José por Jesús. “¡Entonces yo les deseo ‘Feliz Navidad’, es decir, ¡buena vida con Jesús!”.

La velada concluyó con el intercambio de regalos y con un infaltable momento de convivencia enriquecido por la alegría del encuentro entre hermanas.

Foto: Flickr FMA

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