Roma (Italia). A pocos días de la Canonización de Sor María Troncatti, Hija de María Auxiliadora misionera (19 de octubre de 2025), las Novicias del Noviciado Internacional María Auxiliadora de Castel Gandolfo, Roma, comparten a modo de entrevista el significado de esta experiencia de Gracia:

«Como jóvenes en discernimiento y formación, nos sentimos muy agradecidas a Dios por poder vivir el Noviciado cerca de Roma, en particular en este Año Jubilar. Entre los eventos de Gracia en los que pudimos estar presentes, se encuentra también la Canonización de Sor María Troncatti, ¡la primera FMA declarada santa después de la cofundadora Madre Mazzarello! Pudimos participar en gran parte de los momentos organizados para vivir con profundidad, comunión y alegría este evento. Por lo tanto, deseamos compartir, a través de las palabras de las Novicias, lo que esta experiencia ha significado para nosotras.

Preparación

¿Cómo te preparaste personalmente y cómo se prepararon en comunidad para vivir este gran momento?

Para la canonización de nuestra Santa, personalmente me preparé leyendo su biografía Selva, patria del corazón, dejándome maravillar por su humanidad y su valentía. Como comunidad, vivimos juntas la espera de este día aprendiendo varios cantos sobre ella en diversos idiomas, rezando la novena, organizando varios juegos y actividades para los jóvenes para facilitarles el conocimiento de su figura, y también pintando una pancarta para hacernos visibles en la Plaza de San Pedro. Aparte de los aspectos organizativos, creo que nos ayudaron mucho en la preparación del corazón los diversos momentos vividos junto a todo el Instituto, desde la apertura de las celebraciones con la exposición y los testimonios, hasta el encuentro con los jóvenes de muchas Inspectorías, y la vigilia de oración. ¡Realmente se sentía que María Troncatti es nuestra santa y santa de todos!

Apertura de las celebraciones

De las diversas intervenciones durante el momento de apertura de las celebraciones, ¿qué te conmovió más?

Lo que más me conmovió fue cuando Don Pierluigi Cameroni comparó a Sor María Troncatti y San Artemides Zatti, subrayando que estos últimos santos en la Familia Salesiana eran ambos enfermeros. Decía que nosotras hoy tenemos la misma tarea que estos santos nuestros: «curar el mundo».

Exposición

La exposición pretende ser un itinerario, a través de tres palabras y tres imágenes, que nos introduce en el corazón de Dios que Sor María Troncatti hizo encontrar a los demás: las ALAS, signo de quien voló para darse; la CRUZ, signo del cuidado de Dios y de la motivación por la que María se entregó; los BRAZOS, signo de la concreción del amor.

¿Cómo te provocaron estos tres elementos de la vida de Sor María en tu propia vida?

Estas tres palabras clave me ayudaron y me hablaron fuertemente. Me hicieron pensar en el coraje y la audacia con los que pudo soñar en grande y superar sus miedos con la ayuda del Señor. Fue hermoso ver que la fuente de su valentía y de su alegría era Jesús Eucaristía, a quien encontraba cada día antes de ir a visitar y curar a los enfermos. Jesús era el centro de su vida y es precisamente por eso que se entregaba tan generosamente a los demás y amaba sin medida. Otra cosa que me provocó es que para ella no existía un tiempo inoportuno: cuando se trataba del bien de los demás y cuando la llamaban, fuera de día o de noche, iba de inmediato.

Tarde en Cinecittà con el MJS Italia

Expresa con tres palabras la tarde con los jóvenes del MJS Italia en Cinecittà.

  • ALEGRÍA: por la belleza de ver muchísimos jóvenes que llegaron a Roma a propósito por Sor María Troncatti y porque fue una tarde despreocupada y «de patio» (como las de Don Bosco).
  • ENCUENTRO: fue bellísimo encontrar a tantas personas y a tantos jóvenes, en un clima alegre y festivo.
  • GRACIA: de poder escuchar los testimonios, sobre todo el del Sr. Cosimo, quien de joven Salesiano Coadjutor misionero vivió los últimos momentos de vida de Sor María. ¡Una verdadera gracia escucharlo hablar de una Santa que él realmente conoció!

Vigilia

La Basílica de San Juan Bosco llena de jóvenes, la presencia del Rector Mayor, el testimonio de Juwà Bosco, las buenas noches de la Madre General… todo para velar juntos en espera del día de la Canonización. ¿Qué esperanza llevas en el corazón para esos jóvenes que llegaron aquí a Roma?

El don de la paz del Señor en su corazón. Él es Quien es capaz de llevar la paz dondequiera que vayan, a cada persona con la que se encuentren. Es una paz que nace de un corazón que ha descubierto el amor de Dios, y así se vuelve capaz de soñar y de querer el bien para los demás. Cuando los miraba a todos juntos, cuando escuchaba las palabras de Madre Chiara, del Rector Mayor, de Juwà Bosco, comprendí cómo son las personas (en este caso a través de Sor María) que viven en el amor de Dios: son capaces de entregarse y dar paz, tanto que dejan en cada persona con la que se encuentran la alegría de un corazón agradecido.

Canonización en la Plaza de San Pedro

Don Pierluigi Cameroni, Postulador para las Causas de los Santos de la Familia Salesiana, en la jornada de inicio de las celebraciones hablaba de la canonización como de un evento eclesial. A la luz de estas palabras, ¿cómo viviste la Eucaristía de la Canonización en una Plaza de San Pedro abarrotada de personas?

¡Participar en la canonización de un santo es motivo de alegría! Tener la gracia de proclamar siete nuevos santos es testimoniar un arco iris de esperanza: es Dios que, en Su inmensa bondad, nos abre, en la vida entregada de estos amigos de Cristo, las puertas de la santidad y nos concede el don de descubrir el testimonio de hombres y mujeres, laicos y consagrados, enteramente configurados a Cristo; es testimoniar la universalidad de una Iglesia tan diversa, pero unida en una única misión: ser signo del amor de Dios.

Audiencia de agradecimiento

Después de levantarte temprano y esperar horas para encontrarte con el Papa, ¿qué te hace decir «valió la pena»?

La audiencia de agradecimiento con el Papa, después de una solemne celebración de la canonización el día anterior, ayuda verdaderamente a dejar que se asienten todas las impresiones y emociones y a darse cuenta de lo grande que es este evento para nuestro Instituto. Seis horas de espera pasaron muy rápidamente. ¿Piensan que las salesianas puedan aburrirse? ¡Ciertamente no! Entre la oración, el juego, el canto y varios encuentros con hermanas, jóvenes, conocidos… acogimos las palabras del Santo Padre con el corazón ardiente. Es verdad que fueron pocas, ¡pero para nosotras preciosas como perlas!

Eucaristía de agradecimiento en San Pablo Extramuros

El Cardenal Don Ángel, durante la homilía, hablando de la nueva Santa, habló de una santidad concreta: de manos que curan, pies que caminan, sonrisa que acoge. ¿Cómo resuenan en ti, joven en formación, estas palabras?

Sus palabras me recuerdan varios aspectos significativos: la dimensión del servicio y de la caridad operosa; el dinamismo misionero, el caminar y construir paso a paso en la fidelidad a la vocación; la sonrisa que nace de una fe serena y de un corazón que confía en Dios. Es un poco como si Sor María Troncatti me dijera: “Deja que tus manos se conviertan en instrumentos de amor, que tus pies lleven el Evangelio y que tu sonrisa sea el primer anuncio de la bondad de Dios”.

Resonancia en el apostolado

¿Qué resonancia tuvo este evento en las realidades parroquiales que encuentran?

En algunas de las parroquias donde, como novicias, vamos a hacer apostolado, se nos pidió que presentáramos la figura de esta nueva Santa. Por lo tanto, algunas de nosotras nos comprometimos a realizar pequeñas obras de teatro, juegos para los niños, momentos formativos para los adultos, para que muchas personas pudieran descubrir a Sor Maria Troncatti. Por la participación interesada y las preguntas curiosas que se nos hicieron, nos parece que podemos decir que esta Santa, una vez más, ¡ha tocado muchos corazones!

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