Lusaka (Zambia). Del 5 al 10 de octubre de 2025 en Lusaka, Zambia, en el Centro de Espiritualidad Mornese de la Inspectoría Nuestra Señora de la Paz (AFM), se llevó a cabo la Formación para las nuevas directoras de las Inspectorías de la Conferencia CIAM de África y Madagascar (AES, AFM, ANG y MOZ).

Este encuentro ofreció a las participantes un espacio de reflexión sobre el liderazgo, el acompañamiento y la vida comunitaria, arraigados en el Carisma de Don Bosco y Madre Mazzarello.

En su presentación de apertura sobre el Liderazgo en la Iglesia y en la Vida Consagrada, el Padre Alphigio Tunha, OFM, marcó la pauta de la semana con la frase: «El liderazgo no es un privilegio, sino una peregrinación». Subrayó que el verdadero liderazgo en la vida consagrada se basa en la Integridad, la Inspiración y la Humildad. Para las Hijas de María Auxiliadora, el liderazgo no trata de administración o control, sino de guía espiritual, modelada en Cristo Buen Pastor.

Las participantes fueron acogidas por Sor Cecilia Montanya, Inspectora AFM, quien recordó a todas que la primera llamada de una directora es testimoniar a través de su propia vida, permitiendo que las Constituciones moldeen su vida cotidiana.

Sor Patricia Finn, FMA, guio luego a las directoras en la profundización de ‘El Servicio de la Autoridad y la Responsabilidad de la Animadora’. Basándose en las Constituciones FMA (Art. 52, 108, 113, 114 y 164), describió la autoridad como una expresión de maternidad espiritual, enraizada en la escucha, la prudencia, la bondad y la firmeza de espíritu. Recordó a las participantes que una directora está llamada a ser dócil al Espíritu Santo, clara en la comunicación y fiel en la oración – cualidades que hacen del liderazgo un acto de amor más que un mandato.

El tema del acompañamiento fue profundizado con pasión por Fray Joseph Kasonde de los Hermanos de la Caridad y por Sor Agnes Chilekwa Chisenga, FMDM. Fray Kasonde recordó el consejo de Don Bosco: «Tolera las faltas de los demás si quieres que los demás toleren las tuyas». Animó a las directoras a interiorizar los dones de Dios, antes de guiar a los demás. Sor Agnes, por su parte, reflexionó sobre el Camino de Emaús (Lc 24,13-35) como modelo de acompañamiento: caminar con los demás, escucharlos atentamente y ayudarlos a reconocer la presencia de Cristo en su camino de fe.

A mitad de semana, el Hermano Musunga Purely, a través de su intervención sobre la crisis ambiental y el futuro de la vida en la Tierra, invitó a las participantes a repensar su relación con la creación. Contrastó la mentalidad EGO, que busca el interés personal y el control, con la mentalidad ECO, que valora la colaboración, el respeto y la sostenibilidad. Fue claro al afirmar que el cuidado de la creación no es facultativo, sino un aspecto fundamental del seguimiento cristiano. La presentación estimuló a las directoras a considerar la custodia de la creación como parte de su misión espiritual y de la identidad salesiana.

Interculturalidad e Intergeneracionalidad es el tema tratado por Sor Julienne Munyemba, FMA, quien habló de la diversidad como un don que debe acogerse. A través del diálogo, el respeto mutuo y el aprendizaje compartido, la convivencia intercultural se convierte en un signo de comunión, en un Instituto mundial. Respecto a la convivencia intergeneracional, alentó la apertura a aprender de las jóvenes y el respeto por la sabiduría de las hermanas mayores, verdadera expresión del espíritu familiar de Mornese.

El último momento formativo fue animado en línea por Sor Paola Cristina Langa, FMA de la Inspectoría MOZ, sobre aspectos prácticos de la Animación de la vida comunitaria.

Las invitó a considerar la comunidad como un «lugar santo», un espacio sagrado donde Dios se manifiesta a través de las relaciones. «La vida cotidiana», dijo, «es el ambiente privilegiado para promover el crecimiento vocacional de cada hermana». Recordó que la animación es una responsabilidad compartida, en la que cada miembro contribuye a la vitalidad y a la misión de la comunidad. Sus reflexiones, basadas en las Constituciones FMA (art. 52, 124, 162, 164) y en los Reglamentos (55, 123), ofrecieron una visión práctica para construir comunidades alegres y ricas en fe.

El encuentro concluyó con un momento de acción de gracias, evaluación e intercambio de regalos, gestos que reflejaron la alegría, la unidad y el espíritu de hermandad alimentados durante toda la semana. La Formación CIAM para las nuevas directoras fue más que un simple taller, sino un itinerario del corazón, que reavivó la llama del liderazgo salesiano arraigado en la humildad, el servicio y el amor.

Las directoras regresaron a sus Inspectorías con renovada energía y convicción, listas para animar a sus Comunidades como mujeres de fe, esperanza y alegría, manteniendo vivo el espíritu de Don Bosco y de Madre Mazzarello en el corazón de África y Madagascar.

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