Asunción (Paraguay). Del 31 de agosto al 6 de septiembre de 2025, después de la Evaluación Trienal CICSAL-CIB, celebrada en San Lorenzo del 26 al 30 de agosto, la Superiora General del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, Madre Chiara Cazzuola, realizó una breve visita a la Inspectoría San Rafael Arcángel (PAR), que celebra el 125 aniversario de la presencia de las Hijas de María Auxiliadora en Paraguay.

«Como María, eres misionera de esperanza», es el lema elegido por la Inspectoría para esta Visita, preparada con oración y amor filial. Se busca captar en el paso de la Madre el impulso para continuar la misión con el mismo fervor y optimismo de las primeras valientes misioneras, que superaron lo impensable para llegar a esta tierra a anunciar el Reino de Dios.

El 24 de agosto, la Madre, junto con las Consejeras generales participantes en la Evaluación Trienal —la Vicaria General, sor María del Rosario García Ribas; la Consejera para la Formación, sor Nilza Fátima De Moraes; la Consejera para las Misiones, sor Ruth del Pilar Mora; la Consejera para la Familia Salesiana, sor Leslie Sándigo; la Consejera para la Comunicación Social, sor Ausilia De Siena; y las Consejeras visitadoras, sor Marta Riccioli y sor Paola Battagliola—, fueron recibidas en el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi de Luque por la Inspectora, sor Cecilia Camacho Martínez, y numerosas FMA y representantes de diversos grupos.

Al terminar la Evaluación, del 31 de agosto al 5 de septiembre, la Madre se hospedó en la Casa Inspectorial de Asunción, organizando sus compromisos entre jornadas formativas y encuentros personales.

El domingo 31, participó en la Celebración Eucarística en el Santuario María Auxiliadora de Asunción, presidida por el P. Néstor Ledesma, Inspector de la Inspectoría María SS. Asunta (PAR), y concelebrada por el P. Ildefonso Talavera y el P. Dionisio Medina, SDB, en presencia de numerosos miembros de la Familia Salesiana del Paraguay.

Por la mañana, la Madre pasó tiempo con la Inspectora y, por la tarde, se reunió con las Animadoras de Comunidad, dedicándoles un amplio espacio para escucharlas y conocer brevemente la realidad de las Comunidades a su cargo. Antes de concluir el encuentro, les dejó un mensaje: «Cultiven la maternidad antes que la autoridad, como hizo Madre Mazzarello, que fue ‘madre’ antes que superiora». Las invitó a centrar la vida en Cristo para crecer en fraternidad, fundamental para una vida comunitaria fecunda.

Continuando su itinerario, el 1º de septiembre se reunió con el Consejo Inspectorial y se dedicó a las Consejeras. El 2 de septiembre, se trasladó a Villa Palomino, donde los/las alumnos/as de la Escuela Sor Eusebia Palomino le demostraron su afecto con una hermosa fiesta. En Villa Palomino se encuentran dos comunidades: la Casa de reposo San José y la Casa de formación Sagrado Corazón.

En la Casa San José, tuvo un encuentro con las hermanas mayores, que dedicaron su vida al crecimiento del Reino en la Inspectoría. Con ellas, participó en la Eucaristía y el almuerzo, haciéndolas felices con su alegría y su aliento. Por la tarde, en la Casa de Formación, tuvo un breve encuentro con las aspirantes y postulantes, y posteriormente con las FMA más jóvenes.

La Madre Chiara concluyó la jornada inaugurando, junto a las Consejeras generales, la «Casa de la Memoria», un espacio destinado a custodiar y compartir los recuerdos de las primeras obras de las FMA en esta tierra guaraní.

El 3 de septiembre vivió una jornada misionera. La Madre, con la Inspectora y algunas FMA, a bordo de dos avionetas, se adentró en el Chaco paraguayo. Allí, la misión más lejana, «Ñu Apu´a» (Campo Redondo), se encuentra rodeada por la nada en medio de una vasta zona boscosa con características particulares, que mezcla sabanas, palmares, matorrales espinosos y quebrachales.. Los dos aviones aterrizaron en una pequeña pista, donde la Madre y las FMA fueron recibidas por las hermanas, alumnos, profesores y otras personas.

Con gran entusiasmo y a bordo de una fila de camionetas, se dirigieron a la «Escuela Agrícola Mons. Alejo Obelar», dedicada al Obispo fundador. Esta es una escuela-internado donde residen niños y jóvenes de 6 a 20 años, cubriendo todo el ciclo de estudios preuniversitarios. La Directora, sor Martina González, en su saludo a la Madre, relató cómo Dios y María Auxiliadora han velado por ellos y por cada habitante de ese instituto, liberándolos del fuego, las tormentas, las enfermedades virales y las serpientes venenosas, abundantes en el lugar. A pesar de que grandes inundaciones los aislaron por más de tres meses, en 39 años desde su fundación no han sufrido ninguna desgracia.

Al término del saludo, se sucedieron diversas exhibiciones artísticas que la Madre apreció y destacó en sus palabras, elogiando el buen nivel formativo de los niños y jóvenes, fruto de la dedicación de las hermanas misioneras que trabajan en este rincón remoto del país.

La Madre Chiara tuvo luego un hermoso compartir con los más pobres. Este momento fue sellado por la Eucaristía presidida por el Obispo del Vicariato Apostólico del Chaco Paraguayo, Mons. Gabriel Escobar, SDB, concelebrada por Mons. Edmundo Valenzuela, SDB, Arzobispo emérito de la Santísima Asunción, y el capellán de la comunidad, P. Duy Nguyen, SDB, con la participación de toda la población del lugar, seguida por el almuerzo con el típico asado del Chaco.

La Madre imprimió en sus ojos y en su memoria una realidad que solo se puede comprender viéndola, depositando en su corazón la vida de dedicación de sus hijas en este rincón de tierra paraguaya.

El 4 de septiembre, dirigió su saludo a la Comunidad Educante del Centro Educativo María Auxiliadora, donde los representantes de los diversos grupos le dedicaron saludos y obsequios, y una fiesta con exhibiciones artísticas. Por la tarde, dedicó tiempo a las hermanas de mediana edad, el grupo más numeroso, y las invitó a crear una comunidad vocacional, abriendo las puertas a los/las jóvenes para que vean cómo las FMA rezan, comparten la vida y se recrean. La jornada concluyó con el intercambio de resonancias.

Ese mismo día, en la capilla de la Casa Inspectorial, en presencia de la Inspectora y algunas Hermanas de la Inspectoría, el Concejal de la Junta Municipal de Asunción, Sr. César Escobar, otorgó a la Madre Chiara Cazzuola el reconocimiento de Visitadora Ilustre de la ciudad, en el marco de los 125 años de presencia de la Congregación en Paraguay, destacando el valioso aporte educativo y pastoral de las Hijas de María Auxiliadora al país.

El 5 de septiembre, por la mañana, dio un breve paseo por la Costanera de Asunción para ver el lugar donde desembarcaron las primeras misioneras. Por la tarde, como culminación de la Visita a la Inspectoría PAR, se reunió con los jóvenes del «Campo Bosco», que congregó a 1100 jóvenes, con 80 responsables, de las obras de las FMA y SDB de todo el país, con el trabajo conjunto de los grupos de la Familia Salesiana, en comunión con el espíritu de Don Bosco y Madre Mazzarello.

Los/las jóvenes presentaron a la Madre una alegoría Salesiana, además de una serie de preguntas interesantes y desafiantes, a las cuales respondió con gran desenvoltura y gracia, provocando el aplauso de los jóvenes, felices de encontrarse con la sucesora de Madre Mazzarello. Fue un encuentro especial, en el que se percibió la frescura del Carisma en la alegría, el orden y el tono festivo.

El 6 de septiembre, con la Celebración Eucarística, concluyeron las jornadas de gracia por el paso de la Madre Chiara Cazzuola en la Inspectoría San Rafael Arcángel del Paraguay. Un buen número de hermanas despidió a la Madre en el aeropuerto, todas ellas agradecidas por sus mensajes, sus recuerdos y, sobre todo, su testimonio de sencillez y fraternidad: verdaderamente «Madre, más que Superiora”.

Foto: Flickr FMA

1 COMENTARIO

  1. Muchísimas gracias! querida Madre Chiara por su presencia providencial por la Inspectoría San Rafael Arcángel. Realmente hemos percibido como una bendición especial su paso entre nosotras, que fue una coronación de las celebraciones de los 125 años de presencia de las FMA en nuestra querida tierra. Sus mensajes tan claros, sencillos, pero profundos, calaron muy hondo en nuestros corazones y lo sentimos como una fuerte llamada para ser efectivamente generadoras de vida con la misma pasión por el Reino, que trajeron en sus corazones nuestras primeras hermanas misioneras que nos entregaron el don del carisma con el corazón de Don Bosco y Madre Mazzarello

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