Coacalco (México). Del 1 al 28 de julio de 2025, las Hijas de María Auxiliadora junioras de las Inspectorías de la Conferencia interinspectorial CIMAC se reunieron en la Casa de Espiritualidad Villa Spem, en Coacalco, de la Inspectoría mexicana Nuestra Señora de Guadalupe (MME), para vivir la valiosa experiencia del Segundo Noviciado, una etapa significativa en la preparación para los votos perpetuos.

Es un tiempo para detenerse a releer el propio camino vocacional a la luz de la Palabra de Dios y del Carisma salesiano, para confrontarse nuevamente con los elementos esenciales de la identidad de las FMA y «volver al primer amor», madurando con mayor conciencia la respuesta definitiva que se desea ofrecer al Señor.

«Ponme como un sello en tu corazón» (Cant. 8:6) es el lema que acompañó esta experiencia, inspirado en la invitación a hacer de Dios el centro imborrable y permanente de la vida consagrada.

Como indican las Orientaciones para la etapa formativa del Juniorado, en un clima de oración y reflexión las FMA dejaron las actividades habituales para examinar su vida a la luz del Espíritu Santo y disponerse a dar su respuesta de fidelidad a Dios en el Instituto.

Los objetivos de este Segundo Noviciado fueron:

  • Releer, en actitud de discernimiento, el camino vocacional para descubrir en los signos al Dios vivo que obra en la historia.
  • Profundizar la experiencia de la Alianza conyugal con Cristo y la dimensión comunitaria de la vocación FMA.
  • Renovar la pasión por los jóvenes para ser, en la escuela de María, signo y mediación del amor de Cristo Buen Pastor.

A través de los contenidos, las jóvenes hermanas realizaron un camino de interiorización y unificación de la vida en torno a la opción fundamental por Jesucristo y por los jóvenes, a partir de la espiritualidad carismática: Dimensión teológica y eclesial de los Consejos Evangélicos; La Profesión como respuesta libre de amor: profundización de las Bienaventuranzas y del carácter eclesial de la Profesión religiosa; Sistema Preventivo: espiritualidad y método; Discernimiento y acompañamiento en la experiencia vocacional de Don Bosco y Madre Mazzarello; La oración en la experiencia de Don Bosco y Madre Mazzarello; De la vida comunitaria a la vida fraterna.

En un clima de fraternidad, oración y alegría, las júniors vivieron este tiempo como una verdadera oportunidad para reafirmar su vocación y renovar su compromiso en la misión salesiana. Uno de los momentos más significativos fue la peregrinación a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe donde, a los pies de la Virgen, encomendaron sus intenciones, agradecieron por el camino recorrido y confiaron su futuro de mujeres consagradas.

Confiadas al Señor y bajo la mirada materna de María Auxiliadora y de la Morenita del Tepeyac, regresaron a sus Comunidades, fortalecidas en el amor y con el deseo ardiente de ser siempre un signo vivo de la presencia de Dios entre los jóvenes.

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