Roma (Italia). El  8 de mayo de 2025, a las 19:23 horas, llegó la noticia que el mundo entero estaba esperando: el 267º Obispo de Roma es el Cardenal Robert Francis Prevost, Papa León XIV, elegido por el Cónclave en la 4ª votación.

Tras el anuncio del cardenal protodiácono Dominique Mamberti – «Nuntio vobis gaudium magnum, Habemus Papam» – el nuevo Pontífice se presentó en la Logia externa de la Bendición de la Basílica Vaticana para saludar a la multitud festiva e impartir la Bendición Apostólica «Urbi et Orbi».

«¡La paz sea con todos ustedes!», son sus primeras palabras. «Queridos hermanos y hermanas, este es el primer saludo de Cristo resucitado, el Buen Pastor que dio su vida por el rebaño de Dios. También yo quisiera que este saludo de paz entrara en vuestros corazones, que llegara a vuestras familias, a todas las personas, dondequiera que estén, a todos los pueblos, a toda la tierra. ¡La paz sea con vosotros!

Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz sin armas y una paz desarmante, humilde y perseverante. Viene de Dios, Dios que nos ama a todos incondicionalmente. Todavía guardamos en nuestros oídos esa voz débil pero siempre valiente del Papa Francisco que bendijo a Roma.

Gracias al Papa Francisco

El Papa que bendijo a Roma dio su bendición al mundo, al mundo entero, esa mañana del día de Pascua. Permítanme continuar con esa misma bendición: Dios nos ama, Dios los ama a todos, ¡y el mal no prevalecerá! Todos estamos en las manos de Dios. Por eso, sin miedo, unidos de la mano con Dios y entre nosotros seguimos adelante. Somos discípulos de Cristo. Cristo nos precede. El mundo necesita su luz. La humanidad lo necesita a Él como el puente para ser alcanzada por Dios y por su amor. Ayúdennos también ustedes, luego los unos a los otros, a construir puentes, con el diálogo, con el encuentro, uniéndonos todos para ser un solo pueblo siempre en paz. Gracias, Papa Francisco.!

Caminar como una Iglesia unida

También quiero dar las gracias a todos los hermanos cardenales que me han elegido para ser el Sucesor de Pedro y caminar junto a vosotros, como Iglesia unida, buscando siempre la paz y la justicia, buscando siempre trabajar como hombres y mujeres fieles a Jesucristo, sin miedo, para anunciar el Evangelio, para ser misioneros.

Un Papa agustino

Soy hijo de San Agustín, agustino, que dijo: «con vosotros soy cristiano y para vosotros obispo». En este sentido, podemos todos caminar juntos hacia esa patria que Dios nos ha preparado.

Ser una Iglesia misionera

¡Un saludo especial a la Iglesia de Roma! Debemos buscar juntos cómo ser una Iglesia misionera, una Iglesia que construye puentes, que dialoga, siempre abierta a recibir como esta plaza con los brazos abiertos, a todos, a todos los que necesitan de nuestra caridad, de nuestra presencia, de nuestro diálogo y de nuestro amor.

Y si me permiten también, una palabra, un saludo a todos aquellos y en modo particular a mi querida diócesis de Chiclayo, en el Perú, donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto, tanto para seguir siendo Iglesia fiel de Jesucristo.

Una Iglesia sinodal

A todos vosotros, hermanos y hermanas de Roma, de Italia, del mundo entero, queremos ser una Iglesia sinodal, una Iglesia que camina, una Iglesia que busca siempre la paz, que busca siempre la caridad, que busca siempre estar cerca especialmente de los que sufren.

Oración a María

Hoy es el día de la Súplica a Nuestra Señora de Pompeya. Nuestra Madre María siempre quiere caminar con nosotros, estar cerca, ayudarnos con su intercesión y su amor.

Ahora quisiera rezar con ustedes. Recemos juntos por esta nueva misión, por toda la Iglesia, por la paz en el mundo y pidamos esta gracia especial a María, nuestra Madre. Avemaría…

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