Roma (Italia). La Superiora General del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, Madre Chiara Cazzuola, sitúa la reflexión de la Circular nº 1047 en el marco del camino cuaresmal, un tiempo «de conversión y de retorno a lo esencial» en el que acoger el reciente texto publicado por el Instituto – Las Constituciones de las Hijas de María Auxiliadora: un camino de santidad en la vida cotidiana – como «Una llamada a una nueva fecundidad vocacional».
Nuestra Alianza con Dios
La Madre recuerda la categoría bíblica de la Alianza para hablar de las Constituciones del Instituto FMA, que «nos enseñan a leer la historia del mundo, de la Iglesia, del Instituto como historia de la salvación», a ver y leer, por tanto, nuestra propia historia y la de nuestras comunidades como «el tejido sobre el que Dios actúa y obra, donde Él hace grandes cosas con criaturas sencillas y pobres como todas nosotras».
En esta perspectiva, la vida cotidiana se enriquece en signos que hay que descubrir y acoger como un don, en el que las reglas y la disciplina no deben ser vistas como un impedimento para la realización del «sueño de ser Hijas de María Auxiliadora santas, generadoras de vida y, por tanto, felices aquí y ahora» y en las que la fidelidad a las Constituciones es «una respuesta personal y libre a la llamada de Dios».
A este respecto, Madre Chiara plantea algunas preguntas: «¿Estamos convencidas de que la fecundidad vocacional y misionera del Instituto pasa por la plena asunción de las Constituciones? ¿Somos conscientes de que para nosotros son la mediación de un proyecto carismático, un proyecto de vida plasmado en el Evangelio, más que un conjunto de leyes que hay que observar?»
«Las Constituciones son el “pacto de nuestra alianza con Dios, una guía segura de la santidad'». Citando el artículo 173, la Madre subraya cómo la fidelidad a esta Alianza constituye la base sobre la que se funda la unidad y la coherencia de la persona: «la comunión en el Instituto; orienta la inculturación del carisma y se abre a la interculturalidad en dimensión misionera».
Regalo de Don Bosco y Madre Mazzarello
Tanto para Don Bosco, que terminó su vida pidiendo a las FMA que lo siguieran amando con la exacta observancia de las Reglas, como para Madre Mazzarello -que le recomendó a Sor Giuseppina Pacotto, misionera en salida- la observancia de las Constituciones no es sólo una formalidad externa, sino una garantía de un camino en plena fidelidad, que pone plenamente en evidencia la identidad de la Hija de María Auxiliadora:
«Ser fieles a las Constituciones, por lo tanto, es realizar el sueño de nuestros Fundadores. De hecho, existe un vínculo indisoluble entre las Constituciones y la identidad carismática».
Los primeros artículos de las Constituciones describen a los Fundadores como personas totalmente abiertas al don del espíritu y a la humanidad, a las llamadas de Dios y a la escucha de las expectativas de los jóvenes y de su tiempo, que los llevó a generar vida y a soñar con «comunidades abiertas y flexibles, capaces de grandes horizontes».
El fuerte impulso misionero que llevó a la Familia Salesiana a abrirse a vastos horizontes tiene su núcleo carismático en la caridad apostólica fundada en el amor de Cristo Buen Pastor (cf. C 1) que impulsa a Don Bosco a salir al encuentro de los jóvenes, convirtiéndolo en «padre y maestro de una multitud de jóvenes». La misma experiencia de caridad apostólica es vivida con fidelidad creativa por María Domenica Mazzarello, hasta el punto de que el ‘da mihi animas cetera tolle’ y el ‘A te le affido’ se convierten en «un anuncio claro y valiente del Señor Jesús, en la búsqueda de su rostro en cada persona, sin prejuicios o ideas preconcebidas, pero con un corazón libre, apasionado por el bien de todos».
Pasar del texto escrito al texto vivido
Diez años después de la entrega a todas las FMA de la última reedición del texto de las Constituciones y aprobado por el CG XXII – que tuvo lugar en 2015 – la Madre reconoce en el texto del Comentario práctico a las Constituciones, recién publicado, una ayuda para «hacer más concreto el compromiso de pasar del texto escrito al texto vivido, en las situaciones históricas diferentes con respecto a los orígenes, pero siempre muy actual».
Recordando el legado dejado por Don Bosco en su última visita a la casa de Nizza Monferrato, en agosto de 1885, en la que recomendó a las hermanas poner en práctica la Regla y vio a María caminando y extendiendo su manto sobre la Casa, Madre Clara dijo: «Seremos cada vez más memoria viva de María cuanto más nuestra vida sea una fiel transparencia del espíritu de Don Bosco y de Madre Mazzarello».
La Madre concluye la Circular deseando una Feliz Pascua, también en nombre de las Hermanas del Consejo General, a todas las hermanas y a sus seres queridos, «a los pequeños y a los jóvenes de nuestras casas, a las asociaciones, a las comunidades educativas, a todos los colaboradores, en particular a los sacerdotes que en diversas partes del mundo nos dan el don de la Palabra de Dios, del Pan de Vida, del Perdón del Padre».
Recordando la próxima Fiesta Mundial de la Gratitud que se celebrará el 26 de abril en Vietnam con el tema «Encender el Evangelio de la esperanza», agradece a la Vicaria General, Sor María del Rosario García Ribas, sus útiles comunicaciones, para que este evento anual «sea un nuevo encuentro familiar, porque es nuevo nuestro deseo de hacer resplandecer de luz pascual el carisma que nos ha sido confiado y que, como Familia Salesiana, queremos hacerlo cada vez más luminoso y contagioso».
Por último, no podía faltar el recuerdo para el Papa Francisco, todavía internado en el Hospital «Agostino Gemelli», con la renovada petición de seguir rezando «para que el Señor lo sostenga en la recuperación de la salud y le dé la fuerza necesaria para vivir este momento de fragilidad física y de prueba, seguro de que el Señor es toda su esperanza».


















