Roma (Italia). El 24 de diciembre de 2021, las Comunidades de María Auxiliadora de la Casa Generalicia (RCG) y del Sagrado Corazón de la Inspectoría Romana de San Juan Bosco (IRO) expresaron su felicitación navideña a la Madre General de las Hijas de María Auxiliadora, Sor Chiara Cazzuola, y a las Consejeras Generales.
«Yo soy la puerta» (Jn 10,9) – La llave y la puerta fue el tema del saludo preparado conjuntamente por las dos Comunidades, cuyo hilo conductor fue la búsqueda de la «llave» por parte de una peregrina para poder concluir la peregrinación hasta Roma, con ocasión del Jubileo, ayudada por una mujer sin hogar de la Plaza de San Pedro, testigo del movimiento de personas alrededor de su «casa» debido al gran acontecimiento que ahora se avecina.
Entre los diálogos, intercalados con villancicos y los bailes tradicionales de Vietnam, India y África, manifestación de los «pueblos» y de la multiculturalidad de la Casa Generalicia, emanaba la sabiduría de quien sabe apreciar las pequeñas cosas de la vida y detenerse a contemplar, para captar lo esencial:
«Tal vez esto sería suficiente, detenerse, escuchar y abrir el corazón. De hecho, ¿sabes lo que te digo? Tal vez la llave está dentro de ti. Cuando abres tu corazón, dejas entrar a Jesús. La puerta es Jesús. Y esta es la única puerta que realmente importa. Has venido hasta aquí, has buscado por todas partes, pero la respuesta era así de sencilla. Estaba dentro de ti. Esta Navidad, recuerda que la llave no se compra, no se presta y no se pierde: ¡se vive! Abre la puerta y deja entrar a quien realmente importa».
De aquí, en el mismo día de la apertura de la Puerta Santa por el Papa Francisco y del Año Santo con el tema «Peregrinos de esperanza», la felicitación a Madre Chiara y a las hermanas del Consejo: «El misterio de la Navidad, que es luz y alegría, tiene sobre todo sabor a esperanza porque, a pesar de nuestras tinieblas, resplandece la luz de Dios (Papa Francisco). La luz de Belén, que abre la puerta del corazón, os envuelva y transforme vuestra vida en un don de esperanza para todos».
La Madre dio las gracias, haciendo notar que en la Casa Generalicia se puede hacer una felicitación «a todo el mundo» porque, mirando a las hermanas que bailaban y cantaban, el pensamiento iba a todas las Inspectorías de origen y a sus respectivas misiones.
Inspirándose en la liturgia del día, subrayó dos aspectos: «El Señor nos tomó donde estábamos, en lo que estábamos haciendo, nos eligió y nos llamó, como hizo con David: la Navidad tiene una dimensión vocacional. Jesús elige ser como nosotros, de nuestra naturaleza humana, para ayudarnos a vivir como Él, y al mismo tiempo nos llama a centrarnos verdaderamente en las cosas esenciales de nuestra vida.
La segunda es la dimensión de la respuesta de Dios: «Yo soy el que te hace la casa… y tu casa será para siempre, porque de ti nacerá el Salvador». Él es nuestro hogar, así que estamos seguras en Sus manos, en Su voluntad. No perdamos el mensaje central de la Navidad: el Señor está con nosotros y quiere quedarse».
El momento finalizó con el intercambio de regalos con las Directoras, Sor Carla Castellino, de la Casa Generalicia, y Sor Antonella Cangiano, de la Comunidad del Sagrado Corazón.
Foto: Flickr FMA


















