Roma (Italia). El 8 de diciembre celebramos la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, fiesta especialmente amada por la Familia Salesiana porque Don Bosco la señala como el origen de su Obra, con aquella primera Ave María recitada junto con Bartolomé Garelli.
Para las Hijas de María Auxiliadora, esta fiesta nos traslada también al origen del Instituto en aquel primer núcleo de jóvenes llamadas las «Hijas de la Inmaculada». Y no sólo eso: la Crónica del Instituto constata la singular contemporaneidad con el nacimiento en Valdocco de la «Compañía de la Inmaculada».
Sor Maria Troncatti (1883 – 1969), FMA Beata, de quien recientemente fue promulgado el Decreto que reconoce el milagro atribuido a su intercesión, también experimentó un vínculo especial con María Inmaculada.
En 1897, monseñor Cellerino Testini, párroco de Corteno Golgi, lugar de nacimiento de Sor María, fundó la asociación de las Hijas de María, a la que ella, a la edad de catorce años, se unió con entusiasmo.
En 1925, durante el viaje a Macas, el pequeño grupo de Misioneros va con la imagen de la “Purissima” que querían llevar allí. Sor María recurre a la Virgen para «operar» a la hija del cacique Shuar y extraer la bala que la había alcanzado. No fue el único hecho en el que se constata un vínculo singular entre la misionera y la Virgen.
Sor María educaba y transmitía su amor por María a todos. Así lo confirman numerosos testimonios. La Sra. Gregoria tenía 11 años cuando conoció a la sor María y frecuentó la casa de la misión durante muchos años. Afirma: «Mientras cosía, ella me dijo: ‘Trata de hacer de cada puntada un acto de amor a Dios. Por la mañana, cuando te levantes, trata de ofrecer algo durante el día a Virgen y por la noche examínate y mira si lo has realizado. Trata de abstenerte de algo durante el día por amor de Dios. Si te ofenden, no respondas. Guarda silencio, persevera por amor de Dios'».
Doña Dolores tenía veintidós años cuando conoció a Sor María y vivió con ella en varias ocasiones, acompañándola para ir entre los Chivari y haciéndole de intérprete, mientras la Beata permaneció en Macas. Relata: «Sus consejos llenaban mi alma de consuelo, sus palabras irradiaban luz de fervor, de amor a Jesús y a la Virgen. Su frase preferida era: «Ama muchísimo a la Virgen; te sacará de cualquier tribulación, pero ten caridad con tu prójimo».
Durante un viaje, a lo lejos escuchamos voces y ruidos que, a medida que nos acercábamos, más alarmantes eran. Empezamos a tener miedo. Entonces empecé a gritar en lengua shuar: ‘¡Atención! ¡Tened cuidado! No es un soldado, es una hermana. Dios nos la envía». Al escuchar estas palabras en su propio idioma, se dieron cuenta de quiénes éramos, se calmaron y nos dejaron entrar. Pero entre tal confusión oí a Sor María repetir: «Virgen Inmaculada, María Auxiliadora, ¡sálvanos!» y nos exhortaba: ‘¡Confiemos en la Santísima Virgen! Ella nos salvará’.
Su firmeza y gran devoción han quedado grabadas en mí. Me ayudó a aumentar mi fe y confianza en una madre tan buena. Hoy ya tengo 79 años y mantengo vivo el recuerdo de sus grandes virtudes. ¡Era una santa! Deseo y pido a Dios que pronto sea elevada a los altares, para tener su segura intercesión en el Cielo».
Sor Sarlota Nieto, que de novicia había llegado a Macas con Sor María y vivió con ella durante 17 años no seguidos, refiere:
«El rosario era la oración preferida de Sor María Troncatti: su jornada era una siembra de Avemarías y la participación en el rosario al alba un deber sagrado, un deleite para su alma enamorada de la Virgen María.
Decía: ‘Como religiosas que somos, debemos dar buen ejemplo’. Por esto era la primera en acudir al rosario de la aurora en compañía de las dos hermanas que componían la comunidad.
Ella inculcaba esta devoción y amor a la Virgen bajo el título de «Purísima» a todos aquellos que venían a ella para contarle sus dolores y sufrimientos. Les hacía rezar y les decía: «Debemos confiarnos siempre a Dios y a la Inmaculada Concepción: ellos pueden venir al encuentro de todas nuestras necesidades».
Amar al Señor y vivir unida a Él a través de la oración y el trabajo por la salvación de las almas, fue la vida de Sor María y esto nos lo inculcó con la palabra y el ejemplo».
La señora Zoila afirma: «Sor María era nuestra médica tanto material como espiritualmente. Estaba disponible para todo. ‘Debemos rezar’, nos decía, ‘no nos preocupemos… Ve en paz… El Señor arreglará las cosas… La Virgen, nuestra Madre, está aquí para socorrernos, para obtener de Nuestro Padre la gracia». Sor María era una mujer de profunda fe y nos ha inculcado este amor a Dios y a la Santísima Virgen.
La misión era como nuestro hogar. Todos, en la familia, acudíamos allí para cualquier necesidad. Al ir al rosario de la aurora el sábado por la mañana, siempre encontrábamos a Sor María recogida ya en una fervorosa conversación con Jesús y María, y esto aumentaba nuestra confianza en su oración. Nuestra confianza continúa hasta el día de hoy, porque también hoy su oración intercede por nosotros».

Amare il Signore e vivere uniti a Lui attraverso la preghiera e il lavoro per la salvezza delle anime, è stata la vita di Suor Maria e questo ci ha infuso con la parola e con l’esempio”.
La signora Zoila afferma: “Suor Maria era il nostro medico sia materialmente che spiritualmente. Era disponibile per tutto. ‘Dobbiamo pregare – ci diceva – non preoccupiamoci… Vai in pace… Il Signore sistemerà le cose… La Vergine, nostra Madre, è qui per soccorrerci, per ottenere dal Nostro Padre grazia”. Suor Maria era una donna di profonda fede e ci ha instillato questo amore per Dio e per la Santissima Vergine.
La missione era come la nostra casa. Tutti, in famiglia, vi accorrevamo per qualunque necessità. Recandoci, il sabato mattina, al rosario dell’aurora trovavamo sempre suor Maria già raccolta in fervida conversazione con Gesù e Maria, e ciò accresceva la nostra fiducia nella sua preghiera. La nostra fiducia continua tuttora, perché anche oggi la sua preghiera intercede per noi”.



















Grazie per questa bella testimonianza
Es entusiasmante leer esos testimonios tan elocuentes sobre el amor a María en la vida de Sor María Troncatti. En nuestra misión, especialmente hoy, se valoran más los hechos que muchas palabras, que también son necesarias. Gracias !
El trabajo más noble y loable es el que realizan las misioneras. Y tods nuestras Salesianas. Buscando en cada niño y niña el amor a Dios y enseñando el verdadero amor a Dios. Que nuestra Beata Sor María Troncatti siempre las anime a seguir adelante de la mano del Santísimo y que nos ayude a todos a buscar siempre la felicidad junto alnpadre celestial.
Nuestras hermanas misioneras que nos precedieron y se adelantaron a la casa del cielo nos dejan este hermoso ejemplo de amor a la Santísima Virgen María. Que sor Troncatti con nuestra madre Inmaculada intercedan por la paz en las familias y en el mundo.