Groot-Bijgaarden (Bélgica). El 3 de diciembre de 2025, algunos jóvenes del internado Don Bosco de Groot-Bijgaarden de las Hijas de María Auxiliadora de la Inspectoría Sagrado Corazón (BEG), se arremangaron y colaboraron en la plantación de 1.200 árboles en el territorio de Dilbeek.
La iniciativa fue organizada por los ‘Bûûmplanters’, un colectivo cívico que se dedica a la gestión sostenible del ecosistema y que desde noviembre hasta marzo de 2026 ha programado acciones de plantación casi todas las semanas. Los ciudadanos pueden señalar los lugares donde consideran que se pueden plantar nuevos árboles.
“Cuidar la naturaleza, a veces significa hacer pequeñas cosas juntos. Seguramente volveremos a ver cómo crecen nuestros árboles”, afirmó Sor Katelijn Vandekerckhove, responsable del internado.
Este tipo de iniciativas forma parte de la propuesta formativa del internado, que tiene como objetivo una educación integral de las chicas y los chicos, basada en el sistema pedagógico de Don Bosco.
Aquí los jóvenes –poco más de 40– viven su compromiso escolar en una atmósfera decididamente familiar, basada en la confianza, en el acompañamiento de un equipo educativo, en colaboración con las familias, en el respeto de los caminos de crecimiento personal y en el compartir la vida cotidiana, con propuestas de fe y de compromiso hacia los demás, pero también de juego y diversión, al estilo salesiano.
Otro aspecto de la propuesta formativa del internado es la “pedagogía de la esperanza”, basada en la elección de educar en la no violencia.
A este respecto, a mitad del Adviento –que también marca el final del primer trimestre escolar y de los exámenes– las FMA, junto con el personal del internado, propusieron a los jóvenes detenerse y formar un ‘círculo de paz’, acogiendo la paz en el propio corazón y reflexionando sobre lo que cada uno puede hacer como “constructor de paz”:
“Un constructor de paz rompe la melancolía de estos tiempos. Abre las puertas a la fe para creer en los pequeños pasos hacia la construcción de la paz”.
El círculo de paz fue creado en solidaridad con Pax Christi y todos los operadores de paz en el mundo. El silencio se hizo en el patio y se dejaron guiar por la pequeña luz que lleva a lo profundo de sí mismos y con Dios. La paz crece y, juntos, se abre así el camino hacia la Navidad, la fiesta de la Esperanza.
El 9 de diciembre, Sor Anne De Cocker, FMA de la Comunidad, fue “a recoger” la luz de la paz llegada desde Belén en la iglesia de Begijnhof, en Bruselas, para luego difundirla en la parroquia, en la Comunidad y en el internado y hacer así más visible y fuerte el compromiso de “constructores de paz”.



















