Roma (Italia). El 18 de octubre de 2025, en la víspera de la Canonización de Sor María Troncatti, más de 400 adolescentes y jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano, de escuelas, centros de formación profesional y oratorios, llegados de toda Italia junto a sus educadores, FMA y SDB, fueron acogidos en la Casa de las Hijas de María Auxiliadora de Roma Cinecittà, de la Inspectoría San Juan Bosco (IRO), para vivir una tarde de alegría salesiana y oración en espera del gran evento. También estuvieron presentes la Superiora General del Instituto FMA, Madre Chiara Cazzuola, con las Consejeras Generales y el Rector Mayor, Don Fabio Attard.

El ambiente fue inmediatamente de fiesta: en el patio, además de bailes, música y encuentros entre participantes de diferentes territorios e Inspectorías, se habían organizado varios puntos para participar tanto en juegos clásicos ideados por animadores italianos, como en juegos de estilo ecuatoriano, para comenzar a entrar en la historia de Sor María Troncatti y conocer mejor Corteno Golgi (BS) y la selva de Ecuador, «DONDE» vivió y trabajó.

Después de un primer momento de acogida y juegos, al que también se unieron las FMA de las Casas de Roma y de la Visitaduría María Madre de la Iglesia (RMC) – con la Superiora, Sor Jessica Salvaña y la Madre Emérita, Sor Yvonne Rengoat – las Novicias y las FMA llegadas de Ecuador, de otras partes de Italia y del mundo para la Canonización, Madre Chiara y Don Fabio fueron invitados al escenario por el presentador, Manuel Carboni, educador y animador, para un breve saludo.

Madre Chiara recordó que la santidad de la familia salesiana y de Sor María Troncatti «es una santidad simpática», retomando la expresión del Rector Mayor Don Egidio Viganò y recordando las de Don Bosco – «nosotros aquí hacemos consistir la santidad en estar muy alegres» – y de Madre Mazzarello, «la alegría es signo de un corazón que ama mucho al Señor». Finalmente, deseó a los jóvenes que hicieran la experiencia de «vivir una santidad cotidiana simpática, alegre, porque el encuentro con el Señor es verdaderamente un encuentro de alegría».

Don Fabio compartió sus impresiones tras haber profundizado en la figura de Sor María: una mujer serena, con «una sencillez desarmante». Subrayó, en particular, la comunicatividad de «esa sonrisa adulta, serena, materna, hermosa, que te hace sentir bien». Y animó, por último, a hacerse amigo de los Santos, compañeros de viaje que ayudan a levantarse de las caídas a lo largo del camino de la vida.

Posteriormente, los participantes, divididos en tres grupos, siguieron un recorrido a través de tres stands para profundizar en «QUIÉN» era Sor María Troncatti y su historia. En el primer stand se contaba su vocación y la partida a la misión, también a través de actividades prácticas como recorridos con los ojos vendados en los que dejarse guiar por algún compañero y otras. En el segundo, mediante un momento teatral y algunas preguntas también personales para reflexionar, se profundizaba en su presencia en Ecuador y su capacidad, a pesar de las múltiples dificultades del lugar y de las poblaciones en conflicto, de contrastar el odio y ser portadora de paz. En el tercero, situado en la Capilla de la Casa, el Sr. Cosimo Cossu, Coadjutor Salesiano que vivió en misión con ella en Ecuador los últimos años hasta su muerte, dio testimonio de los desafíos que ella afrontó y de las curaciones a la población gracias a sus intervenciones.

Terminados los stands, la tarde concluyó juntos en el patio, con un breve saludo de Juwa Bosco, que fue milagrosamente curado por Sor María. La convivencia continuó con la cena compartida y un poco de animación, antes de trasladarse al Templo Don Bosco para la vigilia de oración.

A pesar de sus grandes dimensiones, la iglesia estaba llena y silenciosa y, además de los participantes de la tarde, también estaban presentes los conciudadanos de Sor María Troncatti, y una delegación de la Diócesis de Brescia con el Obispo, Mons. Pierantonio Tremolada.

La vigilia fue sencilla y participativa, alternando gestos y palabras. En el segundo momento se pudo escuchar el testimonio más extenso del Sr. Juwa Bosco, que recordó el accidente y la curación milagrosa, de la que sigue dando gracias repitiendo «Nada es imposible para Dios».

El Rector Mayor, que presidía el momento de oración, entregó a los jóvenes tres palabras que describen a la gran misionera: determinación, confianza, donación – y les animó, siguiendo el ejemplo de Santa María Troncatti, a seguir adelante con determinación, poniendo la confianza en Dios, sin miedo a donarse.

Foto: Flickr FMA

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