Roma (Italia).  El 11 de octubre de 2025, un grupo de 70 peregrinos de la Asociación de María Auxiliadora (ADMA) de Turín llegó a Roma para participar en el Jubileo de la espiritualidad mariana.

El primer grupo ADMA (ADMA Primaria) fue fundado por Don Bosco en 1869 en Valdocco para difundir la fe entre el pueblo cristiano y manifestar la gratitud por las gracias que la gente atribuía a María Auxiliadora durante la construcción de la Basílica. Por ello, hoy este grupo tiene un vínculo fuerte y vital con la Basílica y desempeña un rol de animación para toda la Asociación a nivel mundial.

Los peregrinos llegaron directamente a la Basílica de Santa María la Mayor, donde les esperaba Sor Lucrecia Uribe, Hija de María Auxiliadora, Animadora espiritual mundial de ADMA, para peregrinar juntos hasta la Puerta Santa, donde, en un clima de oración, renovaron su fe y obtuvieron la indulgencia plenaria. Cada uno de ellos se había preparado espiritualmente con la confesión, la comunión y la oración según las intenciones del Papa, además de realizar obras de caridad.

Después de una pausa de oración ante la tumba del Papa Francisco, el grupo se dirigió a la sede central de la Congregación Salesiana para participar en la Celebración Eucarística presidida por el Cardenal Ángel Fernández Artime y concelebrada por Don Pierluigi Cameroni, Don Roberto Carelli y Don Gabriel Cruz, SDB.

El domingo 12 de octubre, los peregrinos participaron en la Eucaristía presidida en la Plaza de San Pedro por el Papa León XIV, con motivo del Jubileo de la Espiritualidad Mariana. En muchos de los presentes resonó el mensaje profundo y universal que subrayó el Vicario de Cristo en la homilía: “«Acuérdate de Jesucristo»: solo esto cuenta, esto marca la diferencia entre las espiritualidades humanas y el camino de Dios”.

La espiritualidad mariana es, de hecho, un retorno al corazón del Evangelio: María no retiene la mirada en sí misma, sino que la orienta hacia Jesús. “El camino de María está detrás de Jesús, y el de Jesús es hacia cada ser humano, especialmente hacia quien es pobre, herido, pecador. Por eso, la auténtica espiritualidad mariana actualiza en la Iglesia la ternura de Dios, su maternidad”, recordó el Santo Padre.

La ADMA desea tomar en serio la invitación del Papa a redescubrir una fe que no se esconde tras armaduras de prestigio, sino que se deja transformar por la ternura y la humildad de María de Nazaret, la Mujer que creyó y que hizo posible la Encarnación del Amor.

Después del almuerzo, los peregrinos turineses regresaron a casa con el compromiso de prolongar este Jubileo en lo cotidiano, como tiempo de renovación, restitución y esperanza, con el corazón abierto a los pobres, a los heridos, a quienes el mundo considera “leprosos”.

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