Roma (Italia). El 8 de septiembre de 2025 se celebra el Día Internacional de la Alfabetización (ILD), establecido en 1966 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) para sensibilizar y llamar la atención sobre la importancia de la alfabetización a nivel local, nacional e internacional. El ILD 2025 pretende celebrar los progresos en materia de alfabetización en todo el mundo y reflexionar sobre cómo la enseñanza, el aprendizaje, los programas y las políticas en la materia deben ser concebidos, gestionados y supervisados en un mundo digitalizado.

El lema del Día 2025, «Promover la alfabetización en la era digital», subraya la necesidad de adquirir competencias y utilizar herramientas digitales para progresar en la actual era digital. La alfabetización digital es una herramienta importante para el empoderamiento personal, para la participación activa y transformadora en la sociedad y para la inclusión social. La UNESCO, la agencia de la ONU encargada de recordar a la comunidad internacional el estado de la alfabetización y el aprendizaje de los adultos a nivel mundial, subraya que: «La alfabetización es una clave para que la transformación sea inclusiva, sostenible, pertinente y significativa. Más allá de la lectura y la escritura en papel, la alfabetización en la era digital permite a las personas acceder, comprender, evaluar, crear, comunicar e interactuar con contenidos digitales de forma segura y apropiada. La alfabetización también es fundamental para promover el pensamiento crítico, distinguir la información creíble y orientarse en entornos informativos complejos».

Aunque el paso a lo digital puede ofrecer nuevas oportunidades de aprendizaje, ampliando los horizontes de las personas marginadas, también corre el riesgo de «crear una doble marginación: la exclusión no sólo del aprendizaje tradicional, sino también de los beneficios de la era digital». Según datos de la UNESCO, estos grupos marginados incluyen a 754 millones de analfabetos mayores de 15 años (las mujeres representan dos tercios de la población adulta analfabeta), 250 millones de niños sin las competencias básicas de alfabetización y unos 75 millones de niños que no asisten a la escuela, lo hacen de forma irregular o la abandonan.

El desafío del analfabetismo mundial exige, por lo tanto, esfuerzos continuos y específicos para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible (SDG) número 4, es decir, una educación de calidad. La digitalización también plantea otros problemas, como la privacidad, la protección de los datos personales, la vigilancia digital, el refuerzo de los prejuicios, la ética, el riesgo de consumo pasivo y el impacto medioambiental.

Una historia de esperanza

Este Día es también una oportunidad para celebrar a los casi cuatro mil millones de personas alfabetizadas en el mundo, en particular las procedentes de comunidades marginadas como los Aeta de Filipinas que han encontrado esperanza a través de la educación. Todo comenzó cuando ACTS Singapur, apoyó uno de los proyectos de divulgación de la Comunidad María Auxiliadora en Pampanga, de la Inspectoría Santa María Domenica Mazzarello (FIL), ofreciendo becas a nueve jóvenes Aeta.

Para muchos Aeta, continuar con la educación superior era impensable. La determinación, la tenacidad y el compromiso de estos nueve estudiantes dieron sus frutos cuando lograron completar sus estudios: tres se convirtieron en profesores, tres se licenciaron en trabajo social y otros tres se hicieron policías. Sus ejemplos encendieron la esperanza en la comunidad Aeta y animaron a los jóvenes a creer que podían superar la pobreza, la discriminación o la incomprensión y alcanzar un futuro más brillante a través del aprendizaje. Estos nueve jóvenes Aeta demostraron que, incluso cuando el camino es difícil y los medios escasos, los sueños pueden hacerse realidad si se cuenta con el apoyo de personas de buena voluntad y se cree en la propia capacidad para crear un cambio.

Hoy, las jóvenes generaciones de Aeta están transformando lentamente la perspectiva de la comunidad sobre la educación. La valentía de estos nueve estudiantes es la prueba de que, cuando se apoya, guía y valora a los jóvenes, pueden soñar a lo grande y volar más alto. Su historia asegura a cada niño Aeta que la educación no es sólo una posibilidad: es su derecho, su llave y su futuro.

La Oficina de Derechos Humanos del Instituto Internacional María Auxiliadora (IIMA) en Ginebra siempre ha promovido el derecho a la educación, porque cree en la dignidad y el potencial de cada persona para ser un agente libre, activo y responsable de la transformación de la sociedad. La alfabetización, como bien común y derecho humano, debe promoverse y garantizarse. Requiere, sobre todo, políticas e intervenciones eficaces por parte del Estado y una red de asociaciones entre el gobierno, la sociedad civil y los particulares que crean en el poder transformador de la educación, si se quieren construir sociedades más inclusivas, justas y sostenibles.

La Oficina de Derechos Humanos del Instituto Internacional María Auxiliadora (IIMA) en Ginebra siempre ha promovido el derecho a la educación, porque cree en la dignidad y el potencial de cada persona para ser un agente libre, activo y responsable de la transformación de la sociedad. La alfabetización, como bien común y derecho humano, debe promoverse y garantizarse. Requiere, sobre todo, políticas e intervenciones eficaces por parte del Estado y una red de asociaciones entre el gobierno, la sociedad civil y los particulares que crean en el poder transformador de la educación, si se quieren construir sociedades más inclusivas, justas y sostenibles.

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