Roma (Italia). El 14 y 15 de junio de 2025, atletas, deportistas, entrenadores, asociaciones, dirigentes deportivos y todos aquellos involucrados en el mundo del deporte, fueron los protagonistas del evento jubilar dedicado a ellos.
Desde la Conferencia de prensa de presentación, celebrada el 11 de junio, el Cardenal José Tolentino de Mendonça, Prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación —el organismo organizador—, expresó el deseo de dar vida a un evento que, «más que un programa de competiciones«, conectara el deporte con la cultura y la educación, redescubriendo su esencia: «una gran experiencia humana de búsqueda de sentido, de maduración positiva de la importancia de lo colectivo y de la comunidad«. El Prefecto también destacó la importancia del deporte en la transmisión de valores, especialmente a los jóvenes, y la alta responsabilidad que el deporte representa para la sociedad, esperando que el evento jubilar pudiera despertar en los atletas y en el amplio público interesado la conciencia de ser «misioneros de la esperanza«.
Es el mismo estímulo reiterado por el Papa León XIV al final de la Catequesis impartida en la Basílica Vaticana el sábado 14 de junio, en presencia de los participantes en el Jubileo del Deporte:
«El tiempo que pasen juntos en estos días les ofrecerá una preciosa ocasión para reflexionar sobre la relación entre la actividad deportiva y la virtud de la esperanza. Si lo pensamos bien, el deporte está animado por la esperanza, en el sentido de que implica el compromiso de alcanzar un objetivo, buscando constantemente mejorar nuestras prestaciones y aprendiendo a trabajar con los demás como un equipo. Al mismo tiempo, nuestras esperanzas más profundas nos desafían a hacer del mundo del deporte una arena donde los valores auténticamente humanos y cristianos puedan ser ejercidos y comunicados a los demás para la construcción de un mundo mejor. En el espíritu de este Jubileo, por lo tanto, los animo a ustedes y a los participantes en el Rally Internacional de Motociclismo a ser, cada uno a su manera, ‘misioneros de la esperanza’, trabajando para construir una cultura de creciente solidaridad, aceptación y fraternidad».
Al finalizar la Audiencia, en el Auditorio Augustinianum, se llevó a cabo el Congreso Internacional «El impulso de la esperanza», organizado por el Dicasterio. Entre las voces de atletas de talla internacional, incluyendo a Sérgio Conceição, futbolista y entrenador portugués; Letsile Tebogo, atleta de Botsuana, oro olímpico en los 200 metros en París; Amelio Castro Grueso, campeón de esgrima paralímpica; y de diversos actores y realidades de la práctica y pastoral deportiva, como Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional (CIO), también fue invitada Sor Francesca Scibetta, Hija de María Auxiliadora, referente italiana de las Polideportivas Juveniles Salesianas (PGS).
En el debate moderado por Novella Callegaris, leyenda de la natación y periodista, y por Alessandro Gisotti, vicedirector editorial del Dicasterio para la Comunicación, Sor Francesca destacó el vínculo entre deporte y evangelización que surge desde la infancia de San Juan Bosco. Él, mediante el juego, la sana diversión y el buen ejemplo de vida, conducía a sus compañeros a Dios y a la oración. Estas primeras experiencias lo llevaron, como joven sacerdote, a reunir a los jóvenes en el Turín de la Revolución Industrial, en el primer oratorio, y a iniciar su acción educadora y evangelizadora, emprendiendo con ellos un camino de educación integral, según el estilo del Sistema Preventivo.
«Como PGS, y por lo tanto como entidad de promoción deportiva, impulsamos el tema de la esperanza. Tomo prestada una expresión de un filósofo surcoreano: ‘la esperanza es la capacidad de cada uno de trabajar en algo porque siente que es lo correcto, y no porque piense que eso traerá éxito’. A través del deporte hay valores fundamentales para construir una sociedad diferente», concluyó Sor Francesca.
Terminado el Congreso, Sor Francesca se unió a los jóvenes en el «Pueblo del Deporte» —promovido y organizado por el Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI), con la participación de Federaciones Deportivas, Disciplinas Asociadas, Entidades de Promoción y Asociaciones, y la implicación de numerosas disciplinas deportivas— donde, en el stand de PGS Región Lazio, estaban participando en pequeñas competiciones y exhibiciones de fitwalking, atletismo y el juego Othello.
Precisamente el juego, de la Primera Lectura (Pr 8,30-31), fue el punto de partida de la bellísima homilía del Papa León XIV en la Santa Misa del domingo 15 de junio, en la que resaltó «tres aspectos que hacen del deporte, hoy, un medio precioso de formación humana y cristiana»:
- El valor de la colaboración, de caminar juntos, del compartir, enseñado por el deporte, que puede así convertirse en «un instrumento importante de recomposición y encuentro: ¡entre los pueblos, en las comunidades, en los ambientes escolares y laborales, en las familias!».
- La concreción del estar juntos, el sentido del cuerpo, del espacio, del esfuerzo, del tiempo real valorados por el deporte, «en una sociedad cada vez más digital, donde las tecnologías, aunque acercan a personas lejanas, a menudo alejan a quienes están cerca».
- La experiencia de la fragilidad, que abre a la esperanza: «en una sociedad competitiva, donde parece que solo los fuertes y los ganadores merecen vivir, el deporte también enseña a perder, enfrentando al hombre, en el arte de la derrota, con una de las verdades más profundas de su condición: la fragilidad, el límite, la imperfección. (…) El atleta que nunca se equivoca, que nunca pierde, no existe».
Estos son algunos de los valores transmitidos a sus atletas por las Polideportivas Juveniles Salesianas, de los cuales Sor Francesca Scibetta volvió a hablar el 16 de junio, invitada —junto con el atleta paralímpico Amelio Castro Grueso y Don José Miguel Fraga Cardoso del Dicasterio para la Cultura y la Educación— al programa de televisión «Di buon mattino» de la emisora italiana TV 2000:
«A través del deporte buscamos entrar de corazón a corazón con nuestros jóvenes y acompañarlos luego en el camino de crecimiento integral. (…) Como quería Don Bosco, los acogemos en un ambiente donde se sienten verdaderamente ‘en casa’, valorados por lo que son. La corresponsabilidad, la alegría, el espíritu de familia, el protagonismo juvenil forman parte de nuestra forma de hacer deporte. En PGS queremos hacer deporte en función de la persona».


















