Roma (Italia). En la Comunidad de Santa Rosa, en Castelgandolfo, desde el 17 de febrero del 2019, se llevaron a cabo los Ejercicios Espirituales de las jóvenes del Período de Verifica y Orientación y algunas jóvenes en discernimiento de las Inspectorías italianas.

Ésta es la experiencia narrada por las jóvenes participantes:

“Llegamos a Castel Gandolfo el domingo 17 de febrero, jornada en la que pudimos conocernos más de cerca entre nosotras y con el sacerdote, el salesiano don Francesco Galante, de la comunidad salesiana de Livorno. Con la Celebración de la Santa Misa comenzamos oficialmente la experiencia de los Ejercicios.

Para acompañarnos en las jornadas estuvieron Sor Gabriella Garofoli, Sor Paola Casalis y Sor Elena Ongarato, Consejeras para la formación respectivamente de las Inspectorías Romana, Piamontesa y Triveneta. Nos  guiaron y acompañaron en los diversos tiempos del día para vivir en plenitud las ocasiones de encuentro con el Señor. Así, todos los días pudimos acercarnos a la Palabra, vivir tiempos de silencio y de meditación, celebrar la Eucaristía, estar ante Dios en la Adoración Eucarística, compartir dudas y  frutos de nuestras reflexiones, experimentando una fraternidad viva entre nosotras.

El tema que nos acompañó fue el de la mirada, una mirada capaz de buscar, acoger  y ofrecer esperanza.  A través de la Lectio sobre el Evangelio y las reflexiones sobre algunas figuras carismáticas de la Familia Salesiana, Don Francesco nos orientó en las dinámicas del discernimiento, permitiéndonos captar y llevarnos a casa instrumentos y “ojos” para metabolizar la riqueza recibida e iniciar los “ejercicios” de cada día.

Durante la última jornada transcurrida en Santa Rosa tuvimos la oportunidad de verificar la experiencia citada, evidenciando la belleza de cuanto habíamos vivido. A nosotras, jóvenes del PVO, se nos ofreció la posibilidad de  confrontar directamente lo que cada una estaba viviendo en la propia comunidad, dialogar sobre impresiones personales y compartidas que acompañan nuestro camino.

Fueron unos días intensos de silencio y plegaria pero también llenos de aquella hermosa y sana alegría de la cual Don Bosco y Madre Mazzarello fueron maestros. No podemos más que hacer acopio de ello, agradecidas por todo lo recibido y deseosas de continuar caminando juntas para profundizar el encuentro personal con el Señor.”

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