Roma (Italia). El 23 de julio de 2021 el Rector Mayor de los Salesianos de Don Bosco, Don Ángel Fernández Artime, dio a conocer el tema del Aguinaldo 2022: “Hazlo todo por amor, nada por fuerza” (S. Francisco de Sales).

El tema está ligado a la Espiritualidad de San Francisco de Sales – en el 2022 se cumple el IV centenario del aniversario de la muerte – “fuente del espíritu salesiano de Don Bosco, donde nuestro Padre y Fundador se saciaba y que contemplaba en todo momento” e inspirador de la incipiente Congregación Salesiana por el estilo educativo y evangelizador: “Nos llamaremos Salesianos””.

Don Bosco declara: “«[El oratorio] empezó a llamarse de San Francisco de Sales […] porque,  ya que nuestro ministerio exigía gran calma y mansedumbre, nos pusimos bajo la protección de este santo a fin de que nos obtuviese de Dios la gracia de poderlo imitar en su extraordinaria mansedumbre y en la ganancia de las almas”.

El Aguinaldo 2022 constituirá una oportunidad, para los Grupos de la Familia Salesiana, de “reconocernos y reencontrarnos en la espiritualidad de San Francisco de Sales” y apreciar en él las características del espíritu salesiano de Don Bosco, así como los valores de la espiritualidad juvenil salesiana: “Sin duda nos veremos reflejados en ellos y nos sentiremos llamados a ser hoy “más salesianos” en nuestra Familia Salesiana”.

Ser completamente de Dios, viviendo en plenitud la presencia en el mundo

Don Ángel Fernández Artime define esta propuesta como “la más “revolucionaria” de San Francisco de Sales”, una llamada a la santificación del día a día que el Papa Benedicto XVI, en la Audiencia General sobre San Francisco de Sales del 2 de marzo de 2011, expresa como la invitación dirigida a los cristianos a “ser completamente de Dios, viviendo en plenitud la presencia en el mundo y los deberes del propio estado”.

La centralidad del corazón

La lectura profundizada del Cantar de los Cantares, durante la formación en París, conduce a Francisco de Sales a la conversión y a la visión de un Dios caracterizada por una profunda humanidad. El corazón, escogido como símbolo por la Orden de la Visitación fundada por él, es el signo más elocuente de toda su herencia humana y espiritual: “El humanismo de Francisco, su deseo y la capacidad de entrar en diálogo con todos, el grandísimo valor que da a la amistad, tan importante para el acompañamiento personal como lo interpretará Don Bosco, todo se construye sobre los sólidos fundamentos del corazón, tal como Francisco lo vivió”.

Entre providencia y amorevolezza (o bondad amorosa)   

Del modo de sentir el corazón de Dios y de abrir el corazón a los hermanos, derivan el sentido de la Providencia y la amorevolezza de San Francisco de Sales, que Don Bosco reinterpreta en su sistema educativo.

La expresión “santa indiferencia” que utiliza en sus escritos, es manifestación concreta del sentido de Providencia: “me fío sin reservas del corazón de Dios, y esto me dispone a abrazar cualquier detalle que la secuencia de eventos y circunstancias me va presentando en el día a día. No tengo “nada que pedir y nada que rehusar” respecto a lo que sé que está siempre en las manos de Dios”.

En cuanto a la amorevolezza : “La dulzura de corazón hacia el prójimo, incluso cuando éste es antipático y está lejos de ser agradable en persona, es un reflejo de la  confianza del corazón humano, siempre abierto a la acción de Dios y siempre destinado a la plenitud de la vida”.  

Las prácticas de la misión en Chiablese y el Da mihi animas de Don Bosco

La misión – en particular la difícil experiencia de evangelización en Chiablese entre el 1593 y el 1596 – da concreción a la vida de San Francisco de Sales. Aquellos años pueden ser leídos como una pedagogía eucarística: “La Eucaristía visible, celebrada, con gran concurso del pueblo, llevada en procesión, después de años de vacío, es el punto de llegada de un largo desierto, donde es él quien vive en la eucaristía y se hace presencia de manera escondida, entre la gente antes hostil, y que él aproxima y se la hace amiga; de uno en uno”.

En su ejemplo misionero y en la espiritualidad eucarística, el Rector Mayor reconoce la obra de muchas presencias salesianas que llegan a sus destinatarios “con paciencia y perseverancia, sin renunciar al anuncio explícito, pero sabiendo esperar los tiempos largos de Dios”.

“Todo esto nos habla de la pasión educativa y evangelizadora de Don Bosco que, en la presencia del Señor en la Eucaristía y en la fuerte presencia de María en la vida del Oratorio, en medio de sus muchachos, encontraba la fuerza cotidiana para realizar el Da mihi animas, cetera tolle”.

Pero ¿cómo comunicar?

Don Bosco es discípulo de Francisco de Sales, patrono de los periodistas y maestro de comunicación, que sigue con celo promoviendo y animando la reflexión, la cultura, el humanismo en sus expresiones más bellas y con los medios propios del tiempo. Todo ello “es para nosotros un mensaje de máxima actualidad y un verdadero desafío, en el mundo de hoy donde la comunicación está en el centro de la realidad”.

Es una bella propuesta para el hoy de la Iglesia y para la Familia Salesiana de Don Bosco la de cultivar el arte de acompañar el camino de la fe, especialmente de muchos chicos, chicas y jóvenes del mundo que no conocen a Dios, y al mismo tiempo tienen hambre y sed de él muchas veces sin saberlo” y es muy “salesiano” sentir que tienen necesidad de “un amigo del alma”, en quien encontrar consuelo, ayuda, guía y amistad”.

El Rector Mayor de los Salesianos de Don Bosco concluye recordando las palabras de Benedicto XVI que invita a seguir en “espíritu de libertad” el testimonio de humanismo cristiano de San Francisco de Sales: “con su estilo familiar, con parábolas que a veces suenan a poesía, recuerda que el hombre lleva inscrita en lo profundo de sí la nostalgia de Dios y que sólo en Él encuentra la verdadera alegría y su realización más plena”.

Texto completo: www.sdb.org

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