Rivista DMA

Lugares de límite

Lugares de límite

Siendo joven estudiante, me impresionaba y fascinaba la expresión de una profesora que nos repetía: “La persona no vive más acá o más allá del límite. Vive en el límite”. Una verdad densa de significado. Una orientación para un estilo de vida. Para ir más allá del mito del “superhombre”, para ser conscientes de que somos criaturas.
Límite, confín, periferias… Un reporteroescritor del Novecientos, Ryszard Kapucinski, desde los confines de su Polonia soñaba la parte de allá. “Un misterio y un silencio por los que era atraído y estaba intrigado, siempre estaba tentado de descubrir qué había más allá. Me preguntaba qué se experimentaba al atravesar una frontera…”. Para el gran escritor polaco, los límites no eran tanto una geografía, cuanto un deseo, un instinto, a veces una acción. Deseo de rebasar el límite, pero también morar en él.

Este número de la Revista propone algunas reflexiones sobre el ser testimonios en las periferias. No sólo las geográficas; sino aquellas que expresan minoría, espacio de lo esencial, lugar de las pobrezas que nadie quiere alcanzar. Cada vez más hoy somos retadas por las exigencias de una vida religiosa que es creíble si expresa radicalidad; mujeres con la vocación de salir de las seguridades, de las opciones de comodidad. La profecía de nuestro tiempo es un estilo de vida que acoge y acepta entrar, no de forma resignada, sino consciente “en el desierto, allí donde no hay nadie más; en la periferia, allí donde no hay ningún poder; en la frontera, allí donde los riesgos de todo género son mayores”.

Es el tipo de vida religiosa que aún fascina a muchas, muchos jóvenes. Aquellos cansados de promesas vacías, de carreras extenuantes al placer y al éxito. Una vida que elige estar ahí; entre la gente, donde urge la necesidad, donde no llega la alegría. Coloca al lado de los últimos, fuera de la popularidad. Es una vida feliz que regala perfume y sabor, como la “pizca de sal” que da gusto.

Sentirnos interpeladas por esta llamada exige la valentía de decidirse: ¡Me toca a mí! No cuentan los años, el nivel de cultura, la tarea. Don Bosco y María Mazzarello siguen contagiándonos de su pasión de un corazón ardiente que empuja hacia los espacios de la pobreza, del abandono, de las periferias, de las fronteras. Hoy, también hacia las fronteras del mundo digital; allí encontramos a los jóvenes, habitantes de un nuevo continente, desconocido y a explorar del todo.
Testimonios en las fronteras, en las periferias. Mujeres siempre de viaje; grandes viajes, pequeños viajes, “como los que nos llevan de persona a persona, superando barreras y límites”.

gteruggi@cgfma.org

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