Rivista DMA

Retos y oportunidades

Retos y oportunidades Una gran experiencia de encuentro ha sido definido por Madre Ivonne el último Capítulo General. Un encuentro con personas testimonios del amor y ciertamente un encuentro profundo con María, “la primera creyente, aquella que nos acompaña en el recorrido para realizar encuentros verdaderos, capaces de provocar caminos reales de conversión”. La mujer abierta a la novedad del Espíritu, que llega de repente a sorprender y trastornar la vida de un grupo de creyentes asustados e inciertos recogidos en el cenáculo. Para lanzarlos hacia la audacia de una misión de confines planetarios.

El encuentro con María nos invita a mirar el escenario del mundo hoy con sus ojos de mujer y de madre; a tomar conciencia de los graves problemas de la humanidad; a no retirarnos de los retos que incomodan a la gente. Retos con muchos nombres, a veces inéditos e imprevisibles que, a menudo tienen orígenes comunes; una antropología individualista y consumista que tiende a sofocar a quien es débil; el mundo complejo de las nuevas tecnologías, invasoras y con mil posibilidades; la discriminación unida a la pertenencia étnica, a la condición social, a la fe; el desequilibrio provocado en la naturaleza; la comercialización del cuerpo, sobre todo de las mujeres y de los niños. Hoy, con particular fuerza estamos retados por la crisis económica mundial, conectada a la falta de ética en el mercado financiero y a una visión neoliberal. Es una emergencia que no concierne sólo a los bancos o a las grandes empresas, sino sobre todo a la vida de la gente, que lleva sus consecuencias.
Nos concierne a todas nosotras y nos estimula a asumir más fuertes responsabilidades personales y sociales. “No pretendamos que cambie la realidad si hacemos siempre las mismas cosas. La crisis es la mayor bendición que puede ocurrir a personas y a países, porque la crisis estimula el progreso. La creatividad nace de la angustia como la luz nace de la oscuridad de la noche. Es de la crisis de donde nacen la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias… El verdadero problema de las personas y de los países es la pereza que impide encontrar caminos de salida y soluciones. Sin crisis no hay retos, sin retos la vida es rutina, es una lenta agonía…Más bien pongámonos a trabajar duramente. Acabemos de una vez por todas con la única crisis amenazante que es la tragedia de no saber luchar para superarla”. Palabras de gran actualidad, escritas en la primera mitad de 1900 por Albert Einstein.

En el período de la gran recesión de los años 30, Madre Luisa Vaschetti subrayaba las oportunidades de la transición crítica en acto. En la circular del 24 de octubre de 1931 escribía: “Ánimo, Hermanas, confiemos en el Señor. La crisis actual sea para nosotras como una misión, a costa de nuestro egoísmo”. Y sugería formas concretas para orientar opciones de responsabilidad, solidaridad, esperanza. Quizás hoy también, revisando nuestras costumbres, podremos renovar creatividad, audacia, esencialidad y contribuir a humanizar la vida y el ambiente.

gteruggi@cgfma.org

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