Rivista DMA

Más allá del umbral de la reciprocidad

Más allá del umbral de la reciprocidad En las campiñas de Chianti, cerca de Florencia, Adriana y Sandro, padres jóvenes, han elegido establecerse en la casa parroquial donde no hay párroco. Colaboran en la animación de la comunidad cristiana. En Trento, Julia y Marcos han optado por una profesión con dedicación parcial para ponerse a disposición de la pastoral parroquial. Jóvenes laicos, entrados en la óptica de una colaboración desde la corresponsabilidad, convencidos de que ser Iglesia significa realizar gestos de convergencia, por itinerarios construidos juntos, consagrados y no.
Visitando a las Hermanas de Camboya, animé un encuentro que vio la participación total de las tres comunidades del País. Pregunté si, por estar todas presentes, las Hermanas habían cerrado la casa. “No, ciertamente”, fue la respuesta. “Están las voluntarias, están los laicos que llevan adelante las actividades. Castelnuovo Nigra, poco lejana de Turín, se ha convertido en el símbolo de un compartir en reciprocidad entre FMA y Ex alumnas. Una realidad construida juntas. Un paso de entrega a laicas y laicos para caminos de continuidad más allá de nuestras fronteras. Análogamente, en la casa de retiro de Los Teques en Venezuela, desde 2006 se retiró la comunidad y ahora la gestión está confiada a las Ex alumnas. En Villeta, en Paraguay, algunas laicas y FMA juntas constituyen el equipo responsable de una obra de niños y jóvenes en situaciones de precariedad, acogidos en una estructura familiar.
En las escuelas, en los centros juveniles, en variadas obras en todo el mundo, vivimos y trabajamos codo con codo con laicos y laicas, compartiendo la espiritualidad y la misión. Y a menudo entregamos a los mismos laicos espacios de acción que antes nos veían únicas protagonistas. Desde el Concilio en adelante y a la luz de las orientaciones de la Iglesia y del Instituto, hemos entrado en una nueva mentalidad que ha requerido el paso fatigoso de lo infrecuente a la colaboración. Y que ahora nos hace disponibles a un  camino posterior; desde la colaboración a la corresponsabilidad. Colaborar, trabajar juntos, original del término significa sufrir juntos por una tarea que ha de producir algo nuevo. La corresponsabilidad es aún más; es sentirse, aún con tareas diferentes, en el mismo nivel, llamados por el Espíritu, dispuestos a acoger sus desafíos y sugerencias.
La teóloga Ina Siviglia reconoce que la relación laicos/religiosos se coloca “en el umbral de la reciprocidad” y subraya: “Quizás aún no lo hemos atravesado. Me pregunto qué serían la comunión, la misión, el diálogo, la fantasía de la caridad en la Iglesia, una vez atravesado el umbral; se tratará de una experiencia creativa y libre de comunión en la reciprocidad”. Pero, en nuestras comunidades, son cada vez más numerosos los pasos concretos que nos están llevando más allá del umbral.

gteruggi@cgfma.org

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