Rivista DMA

Semejantes y cercanos

Semejantes y cercanos Hace poco que se han terminado las celebraciones para la fiesta anual de la Gratitud en torno al tema: Lanzar juntos el puente de la esperanza. Se ha quedado en nuestra mirada la imagen del puente, que concreta el proyecto misionero de Don Bosco y de María Dominica Mazzarello y que expresa el camino de comunión y de apertura solidaria en acto en nuestras comunidades y en cada una de nosotras. La metáfora es sugerente. Pero sabemos bien que no es fácil ni está descontado construir puentes. Porque esto comporta derribar muros. Trazar senderos de unidad donde hay divergencias. Salir de espacios restringidos que dan seguridad para abrirse a lo nuevo y a lo imprevisto. Hacer el corazón hospitalario y acogedor.
A menudo son los pobres, los desaventajados, los pequeños los que tienen el carisma de la acogida, los que descubren la humanidad común que hace surgir la semejanza más que la diferencia. Por esto, muchas veces, los pobres, los pequeños, los sencillos son nuestros maestros y saben intuir donde hay injusticia, miedo, necesidad de seguridad. Conocen la solidaridad y la reciprocidad. En el mundo globalizado ha estallado el fenómeno de la movilidad humana: un signo de los tiempos. Cada tierra tiene la connotación ahora ya como mosaico de culturas diferentes, y estamos llamados a vivir codo con codo con inmigrantes, prófugos, extranjeros que piden un espacio de vida y de realización para sí y para sus seres queridos. No obstante las rémoras legales que tienden a impedir los flujos migratorios.
En el Instituto desde hace algunos años se está llevando adelante el proyecto Para una casa común en la diversidad de los pueblos. Nuestras comunidades están llamadas a tener ojos y corazón abiertos a este fenómeno planetario, nuevo, complejo. La aportación a ofrecer puede ser limitada, pero no podemos eximirnos de la sensibilización al problema y de la búsqueda activa de caminos para resolverlo. Como comunidades educativas, como Familia Salesiana, en red con hombres y mujeres comprometidos en las mismas fronteras.
Entendemos realizar “todo esto – precisa el proyecto – para que el diálogo pueda incidir en los vértices, pero desde abajo, en las relaciones normales de la vida cotidiana, donde la convivencia pacífica y la armonización de las diversidades se hace más espontánea y concreta y hace sentir aquel calor de caridad que ensancha el corazón y restituye el gusto de vivir”.
María, mujer que ha vivido el exilio y la exclusión, nos invita a intensificar gestos de acogida en particular respecto de las mujeres, de las niñas, de los niños indefensos que viven en nuestros barrios y llegan a nuestras casas.

gteruggi@cgfma.org

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