Rivista DMA

La Misericordia en Obras

La misericordia en obras

En este año, hemos sido invitadas por el Papa Francisco y nos hemos propuesto hacer un recorrido por el camino de la misericordia, partiendo de sus raíces, de los “días” a las “obras” de misericordia.
La Misericordia en obras nos pone en confrontación con la Palabra viva de Jesús. Palabras que se hacen tangibles en los gestos. Un gesto fecundo es fruto de una decisión del corazón, de la voluntad de acercarnos a los otros en sus necesidades, dolores y alegrías, de un ponernos a la escucha de lo inenarrable, en un silencio compartido. La Misericordia en obras nos invita a dar densidad a nuestras palabras con los gestos de amor.
Como dice San Juan, “lo que nosotros hemos oído, lo que nosotros hemos visto con nuestros ojos, lo que nosotros hemos contemplado y lo que nuestras manos han tocado, o sea el Verbo de la vida” (1 Jn 1,1) nos abre a dar la
misericordia de Dios que experimentamos en cada momento. Dios está a nuestro lado y nos hace probar la inmensidad de su perdón, la grandeza de su gracia. Gracia que se derrama en nuestras acciones, en el cuidado de la casa común, en la atención a los más pequeños y frágiles, a las familias en dificultad, a quien está abandonado y decepcionado.
Gracia que nos hace siempre dispuestos a ir al encuentro, a captar las esperanzas más profundas de las personas y a hacerse cargo de sus sufrimientos y esperanzas.
Gracia que se da en plenitud por su capacidad de transformar la sociedad, inaugurando un nuevo modo de vivir y habitar este mundo.
Si miramos de cerca o de lejos, oímos el grito de los hambrientos, de los sedientos, de los desposeídos, de los peregrinos, de los enfermos, de los encarcelados, de los muertos. Hambrientos de justicia, de ciudadanía y
esperanza. Sedientos de paz y seguridad. Desposeídos de la dignidad y del derecho a la inclusión. Peregrinos por el miedo de la guerra y de las persecuciones, por la búsqueda de trabajo y de oportunidades. Enfermos por el hambre, por la exclusión, por las discriminaciones, por la falta de acompañamiento y cuidado. Encarcelados en la soledad, en el encierro de sí mismo y en la exclusión. Muertos porque privados de soñar, de existir y de participar.
La misericordia mueve nuestra mirada hacia la no conmiseración, y a un compromiso efectivo a cambiar nuestros estilos de vida, los paradigmas que nos impiden osar, caminar con parresía, conjugar juntos la justicia y el perdón, la solidaridad y la paz, la custodia de la vida y su sostenibilidad.
La misericordia – naturaleza misma de Dios – es un don y pura gratuidad. Gratuidad que espera el milagro de nuestros gestos, de nuestras obras que nacen de la decisión de tocar el corazón de la humanidad, los corazones de los niños y de los jóvenes y, con ellos, construir y consolidar la cultura de la misericordia.

mhmoreira@cgfma.org

OK Su questo sito NON utilizziamo cookie di profilazione, ma solo cookie tecnici e/o per il monitoraggio degli accessi. Se vuoi saperne di più clicca qui. Cliccando sul pulsante OK presti il consenso all'uso di tutti i cookie.