Sor Vilma Tallone

  Sor Vilma Tallone
  Consejera para la Administración

Natural de Cavallermaggiore (Cuneo - Italia), donde nació el 13 de mayo de 1948, Sor Vilma asistió a la Escuela primaria en Riva di Chieri y la Escuela media en la ciudad de Chieri. Conoce a las Hijas de María Auxiliadora y frecuenta asiduamente el Oratorio. 

Fascinada por el carisma salesiano y el testimonio de las hermanas, pide ser aceptada como aspirante para ser "misionera". A la sombra de la Basílica de María Auxiliadora de Turín, en el vecino Instituto Magistrale, consigue el diploma se graduó para la enseñanza primaria. Hizo su primera profesión en Pessione en 1968 y los votos perpetuos en 1974. 

Obtiene la Licenciatura en Letras en la Universidad María Assunta de Roma y durante seis años y enseña en la Escuela media, anima el Oratorio y los Centros juveniles de Giaveno y Turín. Después obtiene de las Superioras partir como misionera en África, y es destinada a Gabón (1982), donde permanece durante 26 años, dedicándose a la enseñanza en la escuela secundaria, a fundaciones de nuevas misiones, centros juveniles, Escuelas profesionales, actividades parroquiales, obras de desarrollo para jóvenes, mujeres, leprosos. 

Del 1997 a 2004 fue nombrada Inspectora de Inspectoría "Madre de Dios" de África Occidental (AFO), sucediendo M. Yvonne Reungoat. Durante estos años siguió la creación de nuevas fundaciones en una Inspectoría que comprendía 8 Nasciones, preparando la multiplicación en dos Inspectorías en agosto de 2004. Después se le pide la responsabilidad de un Centro diocesano de espiritualidad y pastoral en Bafia, Camerún, y participa en la fundación de una nueva comunidad en esta misma Diócesis. 

El Capítulo General XXII (2008) le pide animar como Ecónoma general el Ámbito de la Administración, responsabilidad acogida “con un acto de fe", con el deseo de vivirlo como una nueva Misión en las dimensiones del mundo. En los seis años ha realizado numerosas visitas a varias Inspectorías de todo el mundo, potenciando el sentimiento de pertenencia al Instituto y animando a iniciar pasos hacia una gestión innovadora en la que se concrete la elección de la comunión de bienes como expresión de solidaridad, especialmente en la prospectiva de los más pobres. 

El Capítulo general XXIII la nombra para un segundo sexenio.  Sus primeras palabras, a la pregunta de aceptación por parte de la Madre general, son: "Mis manos están vacías, pero sé que puedo contar con el Señor, con vosotras, con la ayuda de la Madre y del Consejo. Por eso digo que sí”.

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