PROVINCIA NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES (CAR)

GRATITUD DE LA MADRE GENERAL 2013
“Unidas en la fe hacia la plenitud de vida”

En adhesión filial nos hemos preparado a la fiesta de la Gratitud de nuestra Madre con el estudio del documento del Magisterio de la Iglesia:”Porta fidei”.
Como síntesis conclusiva provincial consideramos que:
Las Semillas de la fe fueron sembradas en nuestras propias familias, Iglesia Doméstica y primer templo, con el testimonio de fe que vivieron nuestros padres, la oración que se nos inculcaba en el hogar y la vivencia conjunta que se tenía de la vida sacramental. Así mismo los tiempos litúrgicos (aunque no se trataban con este nombre) eran muy respetados y cuidados. La liturgia era una fiesta para la que se elegía la mejor ropa porque íbamos a la Eucaristía.
Se vivia desde la piedad popular, las fiestas de los patronos, por ejemplo las procesiones, el respeto a lo sagrado, imágenes. Aunque lloviera, tronara no importaba todos iban a las novenas de las fiestas populares como El Corazón de Jesús, la Virgen y los santos. Se iba también con respeto a los funerales. El participar a grupos dedicados al cultivo de la espiritualidad como por ejemplo la Legión de María. Se infundía el respeto a la Semana Santa, no se cocinaba, no se hacían cosas que lo apartaran de la Iglesia.
Desde la vida sencilla los padres daban su catequesis espiritual y las pequeñas mortificaciones que cada día se podían ofrecer al Señor guiaron una vida ascética.
Era una fe vivida con gozo y alegría, participando de la vida sacramental con amor y no por obligación. Se nos regaló desde muy pequeñas el don del Bautismo.
La doctrina de los mandamientos, sacramentos y el credo que son la base fundamental.
Enfrentar con fe, sea a nivel familiar como con vecinos y cercanos las situaciones de dolor, pérdida o enfermedad, era una experiencia de acompañamiento que hacia experimentar al Señor entre nosotros.
El entorno social en el cual se vivía colaboraba a hacer madurar la fe, entre estos espacios estaban, los vecinos, la escuela, el catecismo parroquial, los feligreses que frecuentaban la parroquia.
En el caminar como FMA a través de la formación y demás vivencias. En nuestra formación inicial a la vida religiosa se ha consolidado mejor nuestra fe. Es desde aquí, y con la formación permanente, donde se aprende a vivirla en medios de conflictos y dificultades y donde cada una busca metodologías actuales para acrecentarla y hacer que desde la propia humanidad otros también crean en el Dios que testimoniamos.
Retos que encontramos para vivir hoy la fe en la comunidad y en la misión son:

Superar el laicismo. La División entre fe y vida. No siempre se da una participación activa en la vida sacramental ni la propuesta explícita de la fe aún entre nosotras.
El materialismo, en donde el temor de Dios ha salido de muchos corazones y familias.
La escasez de un testimonio creíble, donde se pueda vivir y tener una convicción de esperanza y confianza y darles a Dios a los jóvenes desde la escucha atenta y la palabra oportuna.

En Jesús, los hombres y mujeres de todos los tiempos, han encontrado la plenitud de las aspiraciones del corazón humano y en El se iluminan los ejemplos de FE: María, creyó y se fio de la Palabra. Los apóstoles acogieron la Palabra y la hicieron vida con el anuncio del Evangelio a toda criatura. Los que formaron la primera comunidad cristiana, en torno a ellos, entendieron muy bien el mandamiento del amor, al compartir sus bienes con los más necesitados. Los mártires, al confesar la verdad del Evangelio no temieron entregar la vida por Aquel que lo había hecho primero. Los hombres y las mujeres que han consagrado su vida a Cristo, eligiéndolo como su único bien, son testimonio de la vida futura. Cimentados en su vida de FE muchos cristianos (as) han promovido obras en favor de la justicia, de la paz, de la fraternidad. A través de los siglos, hombres y mujeres han confesado la belleza de seguir a Cristo en sus vidas en las diferentes vocaciones y realidades en que les tocó vivir. Pertenecer a este grupo de testigos y redescubrir la fe es el gran reto para nuestras caminar hoy como Comunidades Educativas que evangelizan.

Los Nuevos caminos de evangelización para el mañana.
Creer que la debilidad humana puede ser transformada por la resurrección pues Cristo sigue resucitando en el hoy de nuestra historia.
Volver a redescubrir la alegría de creer y demostrar el entusiasmo por comunicar la fe, con el sentido de la fiesta.
Seguimiento de Jesús con signos concretos: como vivir la fraternidad en comunidad, la obediencia, la aceptación serena de lo diverso y contrario a nuestro querer. Hoy la Fe nos pide una acción más profunda, una vivencia más fuerte especialmente en lo que se refiere a la Caridad y a la práctica de los Votos. Se nos pide una Fe práctica, asumida como respuesta al amor de Dios manifestado en Jesucristo.

Asumir que muchos de nuestros destinatarios no tienen modelos de referencia en sus hogares, que es preciso conocer su entorno y con respeto entrar en su tierra sagrada para sembrar y acompañar su camino de fe.
El acompañamiento y el testimonio de vida son hoy un medio valiosísimo para evangelizar.
Ayudar a las familias tan lastimadas en estos momentos siendo el primer lugar de evangelización. Esta situación nos impulsa a no tener miedo al anuncio explícito de Jesús¸ al contrario testimoniar con valor nuestra fe, seguras de que “el testimonio arrastra”.
Hacer propuestas valientes de personalización, interiorización y purificación, que lleven a los jóvenes a un compromiso serio con el Evangelio. Para esto necesitamos una preparación de calidad, que busquemos la intencionalidad en cada encuentro, queriendo suscitar el interés por el Evangelio y la Iglesia en los corazones juveniles. Pero ellos solo amarán lo que les proponemos cuando amemos lo que ellos aman, por eso también necesitamos partir de los intereses juveniles.

Toda esta labor debe conducir a nutrir el sentido eclesial mediante una animación profunda de los momentos celebrativos de modo que lleguen a ser parte viva de la Iglesia.

Nuestra misión de frontera en el Darién nos lleva a esperar un mañana en el que compartiremos todos juntos: indígenas, negros y campesinos la mesa común en la Casa Grande que soñó Don Bosco y Madre Mazzarello para sus hijos e hijas. Con María Madre Misionera, continuamos creando puentes, abriendo puertas y tejiendo redes de solidaridad en medio de nuestros pueblos, y ahí donde esté una fma, se verá la sencillez evangélica y la alegría de una vida consagrada al Señor, cultivando cada día corazones que aman a Jesús Buen Pastor.

Un compromiso eclesial más convencido de que es importante la evangelización, sobre todo con el testimonio.

América, nuestro joven Continente, afronta con optimismo y de una manera particular a partir de Aparecida un nuevo dinamismo de renovación y fortalecimiento de la fe proponiéndonos la meta del “Discipulado misionero”. Queremos afianzarnos en este maravilloso proceso como hijas de la Iglesia, según nuestros Fundadores e insertarnos cada día mejor en esta propuesta dinámica al unísono con todos los miembros de nuestras comunidades educativas.

Con motivo de esta celebración de la Gratitud mundial FMA renovamos nuestra fe, proclamando con alegría y entusiasmo que somos amados primero por Dios, y por ende redimidos en Jesús, el Hijo de Dios, el Resucitado, vivo en medio de nosotros.
Acogemos la invitación de Jesús de ser sus discípulos misioneros, de seguir sus huellas, de sembrar cada día, de educar -evangelizando a niños y a jóvenes, de poner nuestros pasos sobre sus huellas y la semilla de la fe, crecerá en el CAMINO, la VERDAD y la VIDA, que es Cristo y que con la luz de su resurrección Ilumina nuestros pasos y fortalece nuestra misión.

UNIDAS en Oración y Gratitud decimos a coro
¡FELIZ FIESTA DE LA GRATITUD MADRE!

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